Palabras para Julia: Wannabe.

Olviden a las Spice Girls, porfaplís, si el título de esta entrada se las ha traído a la mente porque las palabras de hoy van de otra cosa. Háganme caso: motu proprio o mediante sesiones de hipnosis dirigidas, sáquenlas de su vida. Respetos al máximo en ese aspecto, que allá cada uno con su cuerpo, pero por salud, por higiene cultural y por solidaridad con los damnificados, es mejor que no piensen en ellas. Por todo eso y porque de lo contrario, estarán saltando y cantando en su mente durante todo este post. Las cinco. Y ya somos mucha gente.Girlbands aparte, la canción viene de perillas (las ganas que tenía yo de calzar esta expresión en un post) para ilustrar los planes de futuro de la heredera. En su corta pero intensa, en la más amplia acepción de la expresión (inserten aquí el emoji sonriente pero sudoroso), vida, ha soñado con múltiples profesiones a ejercer, allá cuando la madre vintage peine más canas de las que acostumbra, que son bastantes y que, lejos de resultar trés chic como rezan los titulares de los magazines de tendencias, en el caso de la que suscribe, le acercan más a Miliki que a Linda Evans. Eso es así.Pero no nos desviemos del asunto principal. La heredera quiere ser, alternativa o simultáneamente, depende de la época, policía, matrona, alcaldesa, presidente del Gobierno, actriz, modelo de pasarela, peluquera, directora de colegio, dependiente de tienda, profesora, paseadora de perros, escritora, batería, joyera, diseñadora de moda, bruja en Hogwarts y kiosquera. Y, superados los miedos iniciales al parto y puerperio, también ha decidido que alternará la profesión o profesiones elegidas con la maternidad. Dos o tres vástagos. O uno, no lo tiene aún muy claro.Sea como fuere, a la retromadre poco le importa. Una es madre full time y para toda la vida, pero bastante tiene con organizarse ella misma con su mecanismo y cumplir con los planes propios como para andar haciendo planes de futuro para los demás. Las únicas tácticas y estrategias que ha diseñado, por exigencias del papel de madre, son las que pasan por el fondo y no la forma. En otras palabras, si le preguntaran qué quieren que sea la heredera cuando sea mayor, contestaría sin vacilar (de duda, no de tomar el pelo) las seis palabras mágicas: Mayor, Fuerte, Libre, Responsable, Buena y Feliz. Que crezca (y que la madre vintage lo vea); que sea valiente y segura en su paso por el mundo; que haga lo que quiera, cuando quiera y donde quiera; que asuma sus decisiones como propias, las cuide y las defienda, conociendo las consecuencias de sus actos, con sentidiño, como dicen por ahí; que sea una buena persona humana, noble y generosa. Pero, sobre todo, que sea feliz, sonriente hasta los ojos, que ésa es la mejor profesión del mundo. Ni bombero, ni médico, ni astronauta. That’s the way I like it.Sé que este verano, entre chapuzón y chapuzón, la heredera se ha empapado de agua y de todas las Palabras para Julia. Éstas también son para ella. Para poder decir, dentro de unos años, como Hannibal en El Equipo A: me encanta que los planes salgan bien. Aunque, también se lo digo, en el fragor de la batalla maternal, yo me veo un poco más como M.A. Barracus. Y recuerden, con el pelo de Miliki. Muy bonita de ver

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

 

El pinchadiscos: Put your records on.

_dsc2752Cuando te levantas sin fuerzas un lunes por la mañana y piensas en que la semana se te va a hacer muy cuesta arriba. Cuando amaneces a tope de pagüer dispuesto a comerte el mundo y cualquier vianda que te le ponga por delante. Cuando te miras al espejo después de la ducha y  ves una cara de Chun Li que no la arregla ni el mejor antiojeras de L’Oreal. Porque yo lo valgo. Cuando sonríes a tu reflejo porque te encuentras con el guapo subido. Cuando el sol sale a tu encuentro e ilumina tu camino, y hasta las papeleras te dan los buenos días. Cuando la lluvia te cala hasta los huesos porque has olvidado el paraguas en casa y te sientes como la Pantera Rosa con la nube encima. Cuando las noticias son inmejorables. Cuando uno no quiere descolgar el teléfono a ver si así evita nuevas catástrofes. Cuando la tostada se cae por el lado de la mantequilla. Cuando se queda libre el mejor sitio para aparcar de la calle. Y no es un vado. Cuando los pantalones del verano pasado no abrochan. Cuando aparece en el fondo del armario el maravilloso jersey aparentemente perdido. Cuando un divieso adorna tu cara. Cuando te pintas los labios y tu sonrisa pone en verde los semáforos. Cuando te rompen el corazón. Cuando el amor llega así de esa manera. Y lo sabes. Cuando las palabras fluyen entre los dedos como el río entre las piedras. Cuando ante la hoja en blanco no eres capaz de escribir dos frases con sentido. Cuando las cosas cambian. Cuando el mundo sigue igual. Cuando todo va mal. Cuando nada puede ir mejor. En cualquiera de esos momentos, lo dice Corinne Bailey Rae, Put Your Records On:

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson

 

Viernes: Metafísica Infantil.

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Sesión de cine en televisión, con pausas comerciales:

“- Puffff, ¡cuántos anuncios! Me tienen más harta… ¿Sabes de qué no estoy harta?

– ¿De qué?

– De Ron Barceló.”

No quise saber más. Definitivamente, en determinados aspectos, es mejor vivir en la más absoluta de las ignorancias, a no ser que desees sufrir una parada cardiorrespiratoria. Así dice Mario Vaquerizo que desde que no lee prensa ni ve televisión, es muchísimo más feliz. Le comprendo a tope.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Reflexiones de la madre vintage: Out of Time.

Stop. Necesitamos un Stop! In the name of love o por la gloria de mi madre en toda regla. Nada que ver con la conducción ni los telegramas, ni siquiera con el hit de la Motown, sino una parada técnica en el presente, que, como Teruel, también existe. Como las meigas, el presente, haylo, aunque nos empeñemos en comportarnos como la lechera del cuento, que mira que hay que ser zangolotina y mastuerza, soñando con lo que está por venir y que acaba viniéndose abajo como un castillo de naipes. Heraclio Fournier, of course.genoveses2Stop. Que estamos un poco croquetas, con la cabeza un poco regular. Y si la cosa se debiera a que nos hemos tomado unos digestivos y/o lingotazos, que nos quiten lo bailao. Y la resaca al día siguiente, también se lo digo. Pero no. Nos pasamos la vida con prisa, con la lengua fuera y el reloj en la mano como el conejo de Alicia y con la mirada fija en el mañana, en la semana que viene, en la Navidad y Ya es Primavera en El Corte Inglés. Nos hemos acostumbrado a que en pleno agosto, al entrar en el súper en nuestro destino vacacional, con chanclas y pareo, echemos de menos la selección de polvorones y turrones y se nos antoja que se les echa el tiempo encima. La anticipación, porfaplís, sólo para las taquillas.genoveses4Stop. Cho cho chófer, pare el taxi. Tiene delito que sea la que suscribe, la del apellido retro, la que llame la atención sobre el particular, pero ya saben ustedes que es una mujer de contrastes. Qué quieren que les diga, a la madre vintage, las cosas le gustan, como en El Exorcista, “a su tiempo”. Los calores en verano, la nieve en invierno, las flores en primavera y las hojas secas en otoño. Efectivamente, es una tía con suerte. Y no por capricho, no, por salud mental. Propia y de la heredera. No hay estabilidad emocional ni cuerpo que resista una vida agitada por alcanzar el futuro mientras se lamenta por lo rápido que se ha quedado atrás el ayer, que era el hoy cuando no le prestábamos atención porque pensábamos en que llegara mañana. Un follón, queridos followers, además de la tontunada del siglo. O de los milenios, que ya los romanos decían aquello del carpe diem y se conoce que nos lo han repetido poco. O que estamos un poco espesos y se nos ha hecho bola el consejo.genoveses3

Stop. Que la vuelta al cole no puede anunciarse en junio, que los abrigos no pueden colgarse en los escaparates en agosto y las burbujas Freixenet no pueden descorcharse, en sentido literal y no bíblico, en Semana Santa. Y todo ello, acompañado del consiguiente penar porque este año no ha durado nada la estación correspondiente. Normal. Nos empeñamos en vivir en un estado de futuro permanente y, lo que es peor, lo trasladamos a los herederos, deseando que crezcan demasiado deprisa, adelantando acontecimientos, y a la vez lloriqueando por las esquinas que ya no son los bebés de antaño. Si no estamos para encerrar, que baje Dios y lo vea. genoveses1No se empeñen, señores de los tiempos, la madre vintage, aunque lo sea, ha hecho un alto permanente en el presente y, oigan, más a gusto que un arbusto. Sin alterarse, más allá de lo consustancial a su ser, la cordura, la vida y el calendario. Ella se baja en la próxima, ¿y usted?

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

 

 

El pinchadiscos: The Ash & Clay.

Processed with VSCO with b1 presetEn casa de la madre vintage, cuando cogemos un tema, no lo soltamos. Podemos hacernos un viaje de siete horas en coche cantando en bucle Corre, corre, caballito de Marisol con sus correspondientes gorjeos desde el asiento de atrás, para enajenación y trepanación craneal de los ocupantes del vehículo, salvo, claro está del que canta profusamente a voces, como es menester cuando se viaja, sea un tema interpretado a capella, sea el acompañamiento justo y necesario a la música que suena en el reproductor. Para grabarlo. Muy bonitos de ver.

La situación descrita puede continuar hasta alcanzar el destino salvo que, en una maniobra rápida digna de estudio en los manuales de estrategia militar, cualquiera de los viajeros introduzca como elemento disuasorio esta canción o cualquiera de las incluidas en el disco del mismo nombre, que será escuchado de la misma manera, o sea, en bucle, pero esta vez sin poder articular palabra y casi sin respiración, como pasa con esas cosas tan bonitas que son capaces de darte un pellizco en el corazón.

Es uno de nuestros últimos descubrimientos, y la que suscribe, queridos followers, no se cansa de escucharlo. Porque en casa de la madre vintage, cuando cogemos un tema, no lo soltamos. Y lo que nos gusta, nos gusta para siempre. Ojalá les suceda lo mismo a ustedes con The Milk Carton Kids, The Ash & Clay:

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

lasnegrasQue todo en la vida es cine…

“-¿Qué hay ahí? ¿Una boda?

– No, mujer… Es un funeral, ¿no ves el coche?

– Vete tú a saber, mamá… Igual era una boda con un sacerdote terrorista (sic) que ha disparado al novio porque le debía dinero. Y así se explica todo.”

Alomojó. O no. Misterios del amor y la ciencia ficción.  Eso sí, aquí hay un innegable talento como guionista que Hollywood se está perdiendo. Y  no me pregunten por qué, pero en momentos como éste, yo me acuerdo mucho de la madre de Tim Burton.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Reflexiones de la madre vintage: la vuelta al cole.

Debe ser que tengo el sentido del humor donde amargan los pepinos. O que como en alguna ocasión he pensado soy un experimento de un centro de investigación sociológico de un planeta perteneciente a alguna galaxia muy lejana y por supuesto ajena al Sistema Solar, que ha decidido enviar al planeta Tierra a un alienígena, o sea, moi, a integrarse en las costumbres del lugar y a mandar información a su base para una posible invasión y/o dominación futura. O que he sido criogenizada a lo Walt Disney o congelada en carbonita como Hans Solo (confieso que esto me pone mucho más) y he despertado siglos después en una sociedad más ¿¿avanzada?? de lo que mis torpes y rancias neuronas pueden asumir y procesar. Me cuesta aceptar que ese tipo de cosas pasen, pero la explicación lógica da mucho más miedo que la irracional. r2Comenzó la temporada escolar y con ello la avalancha de referencias a la vuelta al cole en todos los medios de comunicación, incluidas las redes sociales. Y ahí estaba, haciéndose viral (que viene de virus, de esos feos que transmiten enfermedades),  el vídeo “en clave de humor” de esos padres que celebran el inicio de curso de sus hijos como si les hubiera tocado el Euromillón, o un retiro dorado en las Islas Caimán con acceso ilimitado a todas las cuentas de los paraísos fiscales. Deseando librarse de ellos, quitárselos de encima, colocarlos. Y festejando entre ellos como el gol del triunfo de España en el Mundial de Sudáfrica. Waka waka hey heyr4Insisto: debe ser que tengo el sentido del humor en las posaderas. Porque a mí, gracia, lo que se dice gracia, de la de es mucha risa y tal, cero. Ya tenía yo un nudo en el estómago esa mañana desde que despedí a la heredera a la puerta de casa, cosa que no me impide engullir como si estuviese a punto de entrar en un búnker y almacenar reservas por si un ataque nuclear o bélico fuera a tener lugar, pero eso es otro cantar. El caso es que ese nudo se me acrecentó al ver aquello y derivó en un revoltijo de tripa, unas náuseas, una dentera… que si no fuera porque sabía de dónde venía, hubiera corrido a hacerme un test de embarazo, lo cual hubiera explicado mis dimensiones y aliviado mi conciencia gourmand. Pero no. Va a ser que no. r3“La echas de menos porque sólo tienes una.” Ñeeeeeeeec. Error, pero gracias por participar. La heredera, efectivamente, es una, para lo bueno y para lo malo: para la logística, para la economía, para la educación… para muchas cosas es más fácil cuando sólo tienes un hijo. Pero su condición exige también otro tipo de atenciones que no son necesarias cuando hay varios hijos. “Eres una madre sobreprotectora.” Ñeeeeeeeec. Error, vuelva a intentarlo. Nada más lejos de la realidad: no es una cuestión de protección, sino de emoción. “Eso te pasa porque estás dominada por el pensamiento machista que impera en la sociedad y el concepto arcaico de madre que hoy está superado.” Ñeeeeeeeeeeeeeeeeec. Error y game over. Arcaica y rancia, sí, más que las pinturas de Atapuerca, más que el papel de estraza, más viejuna que el hilo negro. Tengo dos años menos que los estancos, miren ustedes, pero esto no tiene que ver con ser más o menos moderno sino de una manera de ver la vida y la maternidad. Ya lo siento, queridos followers, perdónenme, pero a mí pasar menos horas al día con la heredera no me genera ganas de saltar ni me parece un motivo para celebrar. Más bien todo lo contrario, que ya saben que una es salmón y se pasa la vida corriente arriba. Se me está poniendo cara de trucha, no les digo más.r1Y sí, después de siete inicios escolares, ya estoy acostumbrada. Y no lloro, como una mayor. Si les cuento esto, además de porque no me puedo estar quietecita y de porque si no lo hago reviento, es porque por primera vez alguien me ha dicho que le pasa lo mismo y, a veces, saber que uno no está solo, reconforta, aunque sea camino del cadalso. Y por si acaso, hija, por si acaso.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson