Viernes: Metafísica Infantil.

Prioridades:

“- Mamá, para la vida lo más más más importante es la compañía.

– ¡¡¿¿Cómo dices??!!

– Sí… el agua también, claro, pero después de la compañía. La comida también es necesaria, pero menos…

– Pero sin agua y sin comida, ¡te mueres!

– Ya bueno, pero para estar solo…

– (…)

– También hace falta un techo (sic), pero es muy secundario…”

Ya lo dice la filmografía de López Vázquez, no es bueno que el hombre esté solo. Y para la heredera, comer está claramente sobrevalorado. Conceptualmente hablando, también se lo digo, porque cualquier parecido de esta teoría con la realidad es pura coincidencia. Y no es que a la que suscribe le parezca mal este romanticismo, qué va, es que a este plan de mucha compañía, un estómago sin fondo y pocos víveres le veo unas pocas de lagunas.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

El pinchadiscos: Become the enemy.

Una mala tarde la tiene cualquiera, ya lo decía Chiquito de la Calzada. Jarl. Una de ésas en las que una ráfaga de tristeza se confunde con el aire que entra en tus pulmones al respirar y se extiende por el torrente sanguíneo por las consecuencias lógicas del funcionamiento del sistema circulatorio. O peor. Cuando una ciclogénesis furibunda que haría palidecer al mismísimo Michael Douglas decide poseer tu fuero interno al más puro estilo Niña del Exorcista, ya saben, cabezas giratorias como sillas de oficina, ojos inyectados en sangre y expresiones malsonantes e irrepetibles en lenguas desconocidas hasta el momento. Eso sólo se soluciona con prozac, litros de helado, moqueros y la presencia del padre Karras. O el internamiento en centros especializados en trastornos de la personalidad. El frenopático de toda la vida, vamos. O el peor de los escenarios posibles: cócteles de hormonas en estado premonstrual. Sí, de monstruo, han leído bien. No les conviene corregirme, mexplico?

Una de esas tardes, o días completos con sus amaneceres, atardeceres, noches y todas las horas adyacentes, los hemos tenido todos. Y hemos confundido todo lo que teníamos dentro, los sentimientos, pensamientos y culpas, y en lugar de identificar al sospechoso y reducirlo con todas las patrullas de la zona, nos hemos convertido en el enemigo. O más triste aún, hemos actuado como si el otro lo fuera y nos estuviese retando a un duelo, lanzándonos los guantes de cabritilla a la cara, como si se tratase de un combate donde uno de los dos tuviera que ganar y salirse con la suya, olvidando que esto de la maternidad y la preadolescencia es una carrera de fondo cuya línea de meta es imprescindible traspasar al mismo ritmo y con el cronómetro parado exactamente en el mismo momento, tiempo y lugar. A no ser que deseen desencadenar la III Guerra Mundial. Si desean iniciar conflictos bélicos de magnitudes internacionales, entonces sí, compórtense como enemigos, échense la culpa de todo y entornen los ojos con mirada aviesa. Quizá los del Bilderberg les hagan caso y haya una declaración formal al respecto. Aunque no merece la pena, se lo digo yo.

Si, por lo contrario, están por la paz y el amor a tope de pagüer, aborten planes de guerra. Cuando no funcionan los fármacos, ni el helado, ni los exorcismos, la música puede ayudar. Dice que amansa a las fieras, mejorando lo presente. Al menos, a la que suscribe la pone en su sitio, que hay días que se lo merece. Eso y dos guantás bien dadas. Esos días suenan los Lemonheads, Become the Enemy:

¡Feliz Martes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Paseos por Madrid:

“- ¿Sabes qué edificio es éste, Julia?

– El “Progreso” de los Diputados, ¿no?”

Iba a sacarle de su craso error, pero en ese mismo momento me di cuenta de que el faux pas es el nuestro. Su expresión refleja mucho más la realidad que la nomenclatura oficial. Y para la cabeza de la heredera, tiene mucho más sentido. España y los malapropismos son así.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Reflexiones de la madre vintage: Hologramas.

Si hay una frase repetida hasta la extenuación en casa de la madre vintage, además del consabido “como vaya yo y lo encuentre…” que siempre aporta frutos cuantiosos en lo que a hallazgos se refiere, es la maravillosa “a mí no me importan los demás, a mí me importas tú.” Así que háganse cargo de que para la que suscribe lo que opinen los demás, está de más, como decían los hermanos Cano. Fundamentalmente porque existe la libertad de expresión para todos y porque igual que un mismo consejo no vale para dos personas diferentes, éstas han de tener por fuerza, opiniones propias y distintas, aunque lleguen a coincidir en algún asunto en algún momento determinado. C’a uno es c’a uno y k-2, una piragua. Dicho de otro modo, que cada uno piense lo que quiera, opine lo que le plazca y manifieste lo que sea menester según él mismo y su mecanismo, que la retromadre desea poder hacer tres cuartos de lo propio.dsc_0778Estos días corren ríos de tinta Parker y/o Inoxcrom sobre los papeles y se suceden caracteres binarios en blogs de todo tipo a favor o en contra de un artículo de una periodista sobre la maternidad. Su maternidad. ¿Y a quién le importa? Es su opinión y tiene todo el derecho del mundo a darla y a defenderla. Olé sus tariles. A mí plin, que duermo en Pikolín. La mía es radicalmente opuesta a la suya, pero radical radical, incluso con barricada y kalashnikov en mano, y supongo que a ella tampoco le importe una mierda. Lo justo.  Lo que viene siendo un quid pro quo de toda la vida.

El problema que a esta madre rancia como el Varón Dandy se le plantea es no ese artículo en cuestión, sino toda la corriente de opinión que circula en los últimos tiempos sobre lo que es la maternidad REAL, que ésta y otras integrantes del colectivo materno vienen a revelar. Y yo se lo agradezco, de verdad, desde el fondo de mi corazón, recorriendo todas las terminaciones nerviosas de mi organismo vintage e incluso arengando a las pocas neuronas que habitan mi intelecto. De verdad, thank you very very very much. Porque yo estaba tan contenta con mi papel de madre real, con una heredera real y una vida real, aunque a veces sea todo un poco como de película de Fellini, y resulta que soy un holograma. Y si no me lo dicen, ni me entero, mire usté, qué cosas, a pesar de tantos ejemplos que he visto en mi entorno y de todas esas frases de madre como “es la primera vez que me siento en todo el día” o “me vais a matar a disgustos” que daban una idea de esa realidad, porque yo, tozuda como una mula de Arkansas, he decidido idealizar el estado progenitor.dsc_0781La maternidad REAL. Ésa que dicen que nadie te cuenta y que te conduce a tomar una decisión engañada. Porque, por lo visto, antes de tener hijos nadie se imagina que son personas humanas REALES, que emiten sonidos REALES, hacen pipí y popó REALES, que se despiertan REALMENTE muchas veces a lo largo de las noches y que eso puede durar años, que suponen unos gastos REALES y que tienen unas necesidades físicas y emocionales REALES. Y para toda la vida. Vaya, que no son un Baby Reborn de ésos que están de moda. Menos mal que me abren los ojos porque ni en sueños hubiera imaginado que la vida de una madre es tan diferente a la de una mujer que no lo es. Note el lector que contrapongo muy a propósito las dos palabras: madre y mujer. Arriesgando to the max.dsc_0750Porque tampoco soy mujer, oigan, debo ser una mutación genética asexuada, un caso digno de estudio. Algo así como el ligre, mitad león mitad tigre. Porque resulta que si eres madre  y disfrutas y te parece la bomba y lo mejor que te ha pasado en tu vida y que completa tu manera de ser, estar, pensar y proyectarte en este mundo, estas alienada como los obreros de Marx y eres la concreción de un sistema fascista y opresor que tiene a la fémina relegada al hogar y al cuidado de la prole, y encima participas con tu actitud para que esa estructura de dominación siga así secula seculorum. Y así no es posible realizarse como persona. Así que miren qué estampa: un holograma mutilado de la especie femenina que viaja desde el pasado en su Delorean particular y encima idiota. Muy bonita de ver, sí señores.

Este blog no nació con vocación de abanderar nada, para abanderados los calzoncillos, pero sí con la idea de contar otra manera de ver las cosas, que es la mía, personal e intransferible, que no se sentía reflejada en ninguna otra de las que integran la corriente dominante hoy en día, o por lo menos en la que más leía y oía, en la que, si piensas que uno no se realiza profesionalmente sino personalmente, que es la vertiente familiar y humana la que te produce satisfacción, que no necesitas liderar ningún gabinete de ninguna empresa para sentirte plena, eres menos mujer. Y al contrario, que si piensas que la maternidad es la experiencia con la que más te realizas, que no hay nada comparable en el mundo que te reporte más satisfacciones ni que te complete más como persona, eres una lerda y más antigua que el hilo negro. Maniqueísmo a tope de pagüer.dsc_0747En fin, ya lo decía Julián Muñoz: dejen en paz a las familias. Respetos al máximo en todos los aspectos, que cada uno viva su vida como quiera y decida, que de eso trata esta parrafada de hoy, no de intentar plantear una cosmovisión única prevalente y verdadera sobre las demás. Sólo es la opinión de la madre vintage que, aunque sea bajito y haga eco, también quiere que se escuche. O algo.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

 

El pinchadiscos: Verano Azul, Invierno Nuclear.

Como decíamos ayer (nótese la influencia frayluisiana), los viruses tienen a la madre vintage entre abatida y anestesiada, pero no lo suficiente como para que falte a su cita, que ya saben lo que es una progenitora, antes muerta que con retraso. Quizá sea lo que dice el refranero popular, es decir, que vísperas de mucho, días de nada, y la época estival se disfrutó con tantas ansias y tantas energías que al llegar el frío pelón de Mordor, su cuerpo serrano (denominación de origen, con cebo y recebo) ha quedado como un auténtico erial y los gérmenes, patógenos, virus y bacterias campan a sus anchas conquistando hasta el último rincón del mismo con sus propios y ajenos mecanismos de contagio y expansión.

La cosa empezó tímidamente, asomando la patita con una pequeña tos, y una, que es madre y anfitriona, matriarca a tope de pagüer, y muy de sacar café, té y pastas a las visitas, qué iba a hacer. Finalmente, aquello degeneró en una explosión nuclear, un armageddon, un apocalipsis del que resurgirá cual Ave Fénix, de eso no hay duda, porque las madres ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman. Como la energía. Y el polvo de debajo de las camas. Ése también se regenera continuamente desde el inicio de los tiempos. En Altamira ya había pelusas bajo los catres cueviles. De verdad.

Así que mientras el milenarismo y la recuperación de los niveles químicos y físicos de su organismo llegan, pronta y bien mandada, subirá el altavoz hasta niveles propios de contaminación acústica severa y seguirá las instrucciones de Band à Part, Verano Azul, Invierno Nuclear. Por lo que pueda pasar.

¡Feliz lunes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Viaje de vuelta a casa desde Madrid:

“- Eso es el Palacio de la Moncloa, ¿verdad?

– Verdad.

– ¿Y Rajoy vive ahí?

– Sí, claro, ahí trabaja y vive el Presidente del Gobierno de España.

– Pero ¡¿¿tiene cama y todo??!”

Increíble, pero cierto. Y todo: pijama, cepillo de dientes y pantuflas. Ya saben, queridos followers, si no hay dónde planchar la oreja, eso ni es vivir ni es nada.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Palabras para Julia: Be apple, my friend.

Si les dijera, queridos followers, en un arrebato de sinceridad y/o de locura, que me gustaría que la heredera fuera una manzana, más de uno se echaría las manos a la cabeza en modo mono de Gibraltar o emoji style, llamaría a los Servicios Sociales con urgencia para que me fuera retirada la custodia o gritaría con voz de quirófano en pánico  “la estamos perdiendo!” O todo junto, agitado, no mezclado, como los buenos cócteles de los agentes internacionales. Y quizá no les falte razón, también se lo digo, que esta asociación de ideas entre la fruta y la descendencia nació ayer, entre los delirios que produce un herpes zoster y gracias a la inspiración que siempre trae bajo el brazo Susana Torralbo. Así que, en efecto, puede que la que suscribe tenga la cabeza un poco croqueta.15205020644_4df05e4da8_oMe gustan las manzanas, mire usté. Y no por el papel predominante que han tenido en la historia o las grandes anécdotas que han protagonizado a través de los siglos y los siglos, no. Cierto es que su historia de CEO y comunicación ha ayudado a que todos las conozcamos, pero no nos engañemos, buena prensa tampoco han tenido. Desde Adán y Eva a Blancanieves, incluyendo el incidente de Alan Turing, episodios ha habido como para huir de ellas más que de un teleoperador de Jazztel. Pero luego viene Newton y les restaura su honor y, para rematar a gol, Steve Jobs las convierte en icono del contracorrientismo, Think Different, dice el tío. Y ahí termina de comerme el corazón, no el de la manzana, el propio. Y les declaro amor constante más allá de la muerte.

Me gustan las manzanas porque son honestas. Y auténticas. No quiero ser cotilla, pero hay otras frutas que van de lo que no son. Nada que ver con el aguacate. Lo ves en el expositor de la frutería, tan duro él, tan espartano, y luego en casa nada que ver. La manzana no. La manzana no es exótica ni explosiva, pero no lo oculta. Y envejece con dignidad a la vista de todos, amarilleando, salpicada con esas motas que parecen pecas y que dan carácter a su piel, esa misma que se arruga con el paso del tiempo y deja leer toda una vida. Ni botox ni botax, hombre ya!

Será que soy de natural simple, como el mecanismo de los chupetes, pero hay cosas, de esas sencillas, que me dan alegría, como los rayos del sol que entran por la ventana en verano, la lluvia sobre las plantas del jardín, una ducha caliente en un día de mucho frío y, cómo no, las manzanas. La sensación del crujido al morderlas, la carne que se separa entre los dientes y su agua que resbala por la comisura de los labios, refrescándonos el paladar y la sonrisa. Y su olor a verdad, escondidas en un cajón entre las sábanas blancas, que recuerdan a infancia y a libertad. O sea, lo que viene siendo el puntito retro y evocador que trastorna el corazón de la madre vintage.10575253393_e7de038f73_oMe gustan las manzanas porque son comunes, aparentemente iguales a sus otras amigas manzanas que nacieron junto a ellas del mismo árbol, pero únicas y diferentes a las demás, crecen a destiempo, maduran a su ritmo y se desprenden de la rama en el momento en que la naturaleza de su manzanidad decide que están listas para ello. No adelantan acontecimientos, ni piden móvil a los nueve años ni hacen botellón a los doce, sin dejarse influir por el entorno. Vaya, que las Golden no se tiran al suelo porque las Granny Smith lo hayan hecho antes o se pongan más brillantes porque a todas les dejan. Y aún así, todas forman parte de la pomarada.

Y, como les decía antes, a todas las sensaciones que una manzana produce, sinestésica o psiquiátricamente, en la madre vintage, la vinculación que Apple ha planteado entre el fruto prohibido y el pensamiento diferente, ha acabado de convencer a la que firma y rubrica de que lo mejor en este mundo es convertirse en manzana. Ser honesto, digno, auténtico, único, valiente, contenedor de alegría y recuerdos y librepensador. Un chollo. No me digan que no les están entrando unas ganas locas de pertenecer al reino vegetal. Si a ustedes no, espero al menos haber trasladado a la heredera el mensaje con suficiente éxito como para que, si no se convierte en manzana cuando crezca, lo cual sería un follón, al menos adopte todas esas cualidades. Crucemos los dedos.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson