Viernes: Metafísica Infantil.

fd35d102-4069-419c-a6bf-f9fcffe539beTranscendentalismo:

“- Mamá… ¿los extraterrestres van al mismo Cielo que nosotros o tienen uno de extraterrestres para ellos solos?”

Éstas son, queridos followers, las consecuencias de ver el Canal Historia y los documentales de los partidarios de las teorías de los alienígenas ancestrales. I want to believe y toda la movida a tope.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

c212df47-e301-411e-a607-646e333c714cPiropos durante una partida de cartas:

“- Julia… ¡que eres muy linda!

– Y tú barajas muy bien.”

El auténtico premio de consolación. Otra cosa no, pero el naipe lo tengo dominado. Una gurrupier, que diría Don Paco Martínez Soria, en toda regla.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Paseando por Zaragoza con actitud reflexiva:

“- En el futuro, cuando sea mayor, pienso llevar a Teruel a la gloria”

Y con esta épica manifestación, cuyo origen y motivación son desconocidos hasta la fecha en casa de la madre vintage, hemos pasado de albergar en nuestro interior al trasunto de Lord Byron a ser la reencarnación de un miembro de los Tercios de Flandes. O similar.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Viaje con nosotros: Mini Road Trip par la France.

En esta maison, queridos followers, lo de los viajes nos tiene comido el corazón, por dentro, por fuera, y por los adyacentes y subsiguientes. Si además podemos ir sobre cuatro ruedas,  mejor que mejor, porque cuando uno lleva a su heredero/a a cassette, como diría Mafalda, es todo mucho más sencillo: paras cuando las necesidades fisiológicas lo requieren, llegas hasta donde tu resistencia física y psicológica alcanza y disfrutas del camino y la compañía y de lo que viene siendo el viaje en sí. No es la première fois que nos ponemos en carretera con miles de kilómetros por delante ni será la última, porque la experiencia suele ser cada vez mejor que la anterior y vamos añadiendo a nuestra lista (ya saben ustedes que a esta madre, una lista, lo que más) de destinos favoritos del mundo mundial y del espacio sideral, incluidas galaxias vecinas como Andrómeda, nuevos lugares. Los defensores de la teoría de los antiguos astronautas están con nosotros y ellos, de galaxias y universos, tienen algo de idea.

 

Con la intención de visitar Futuroscope con la heredera, marcamos unos hitos en el mapa galo que resultaron ser un descubrimiento y merecen ser reseñados en este cuaderno de bitácora y desvaríos varios que es este blog.

  1. Primera parada: FUTUROSCOPE. Si tienen herederos con inquietudes y mundo interior, como Pocholo, este es su parque temático. Diversión, ciencia y bonitismo a partes iguales. Atracciones muy molonas, actividades didácticas y un toque de viaje al futuro que a la vástaga de mis entretelas le arrebató. En un día casi completamos el parque, nos faltaron un par de horitas más para poder hacer todas las actividades que ofrece, pero siempre es bueno dejar algo en el tintero para tener motivos para volver. Aunque, también se lo digo, si no los tuviéramos o tuviésemos, ya los buscaríamos. Les choses como son.
  2. Segunda parada: POITIERS. Si he de serles sincera, en el plan inicial este alto en el camino no existía, pero nos insistieron en la necesidad de visitar Notre Dame la Grande y menos mal que hicimos caso. La iglesia es una auténtica joya, tanto por fuera como por dentro (mención especial a la policromía de las columnas y bóvedas, yo no había visto cosa igual), y, a pesar de que apenas pasamos unas horas, vimos que la ciudad no se queda atrás. Tranquila, limpia, silenciosa y très très chic.
  3. Tercera parada: LA ROCHELLE. Animadísima y con mil planes disponibles para su disfrute personal y familiar: paseos en barco, deportes náuticos, una noria gigante, hasta un centro cultural de gestión colectiva con cine al aire libre en VOS, foodtrucks, noche de tango … La ciudad, si es más bonita, explota. Nuestros favoritos, sin duda, los Museos de Autómatas y Modelismo (con recreación de batalla naval incluida), de un coleccionista particular, que nos dejaron con la boca abierta. Y con ganas de tirar tabiques para montar un tren eléctrico con sus vías, sus pueblos, sus estaciones, sus montañas y toda la movida a tope.  Y callejeando, como solemos hacer, entre casas blancas con contraventanas de madera de colores, nos dimos de bruces con un pequeño museo sobre la II Guerra Mundial, montado bajo tierra en un búnker auténtico del ejército alemán. Impresionante. Toda la ciudad es una delicia, con las torres, el reloj, las plazas, el puerto viejo… y ojito, ojito con el edificio del Ayuntamiento. Muy pro. Eso son obras y no las de los gemelos de las reformas de la tele por cable.
  4. Cuarta parada: ÎLE DE RÉ. El paraíso total. Más de 100 km de carril bici permiten recorrer la isla sobre dos ruedas. Tranquilidad, silencio, muchos árboles y más encanto francés en los pueblecitos de la isla, burros con pelo largo y pantalones, salinas y viñedos, ostricultura y galletas de mantequilla, playas enormes  en pleno Atlántico con agua a temperatura razonable y muchos cangrejos ermitaños, moras gigantescas por todas partes. Somos fans. De póster en la pared y carpeta forrada con recortes de revistas.Processed with VSCO with a4 preset
  5. Quinta parada: BURDEOS. Después de haber pasado unos días en un oasis de calma y sumidos en un síndrome de Stendhal de proporciones bíblicas, aterrizar (conceptualmente hablando) en medio del caos y el follón de una gran ciudad resultó un tanto descorazonador, pero Burdeos es tan bonita que enseguida nos pellizcó el coeur. Y nos refrescó los pies frente al Palacio de la Bolsa después de pasear por la Rue Sainte – Catherine, la calle comercial más larga de Europa. No mercamos, pero descubrimos que sigue existiendo alguna tienda vintage de las que generan hiperventilaciones y paros cardiacos.

Miren, quizá no se me dé del todo fetén lo de las palabras, y dicen por ahí que una imagen vale mucho más que mil. Despilfarrar nunca, aunque sea a golpe de tecla, a ver si se han creído que una es el Bancospaña, así que espero que disfruten de las instantáneas y que éstas reflejen lo que los escritos no alcanzan a describir comme il faut. O sea, todo lo bien que la juntaletras que al pie rubrica querría. Y que les recuerden al verano. Mucho. Siempre. Porque los veranos son para soñar.

¡Feliz Jueves!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Al poner la mesa:

“- Mamá… he pensado que si no me puedo labrar un futuro (sic), seré camarera.”

No se confundan, queridos followers, es una alternativa a su plan. Porque para la heredera lo de labrarse un futuro pasa por vivir aventuras y/o convertirse en la reina de las gominolas. Literalmente, nada de sentidos figurados: con manto de armiño, cetro, corona y un ejército de ositos Haribo puestos a tope de helio. No sé ustedes, pero yo lo estoy visualizando y estoy bien ahí. De reina madre o algo.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Palabras para Julia: La Pauta.

Mr Wilde, en una de esas sentencias que han pasado a la posteridad, y que alguno puede confundir con un axioma de Paulo Coelho si no tiene muchas referencias literarias, decía que lo mejor es ser uno mismo porque los demás puestos ya están ocupados. Quizá en la época de Don Óscar eso fuera relativamente sencillo, porque las redes (no las del Señor, las mediáticas) no habían aparecido, y ni había influencers, ni egobloggers, ni tendencias, ni lo last de lo last, ni castañas en conserva. Por no haber, no había ni excusados en las casas, victorianas, eso sí, así que como para que hubiera de lo otro. Quizá cada uno en su lugar de origen o de destino podía mantenerse mucho más aislado y ajeno a lo que hacían los demás, o no quedaba más remedio, por imposibilidad física, material y/o mediopensionista, y la esencia de las cosas y de las personas permanecía más intacta. Quizá si hubieran sabido lo que venía después, lo hubieran preferido y hubieran echado horas retuiteándose unos a otros, contestando a haters y haciéndose selfies saliendo del Trinity College y a la puerta del pub titulados “de fiesta con mis lokis”. Habría sido todo más moderno, sí, pero al mismo tiempo igual de aburrido que darse una vuelta por cualquiera de las redes sociales de moda right now.

Y no es que esta que suscribe quiera volver al siglo XIX, que una es vintage, pero con moderación y sensatez, y pensar en una época sin lavadora y otros aperos de limpieza que han traído la civilización y el progreso, le produce hiperventilaciones y necesidad de inhalaciones de Agua del Carmen. No, no es eso. Es que últimamente sólo hay… lo mismo. El mismo discurso en el cine, en los libros, en las noticias. En los pies de foto, en las tiras de humor, en las canciones. Los mismos pantalones y los mismos vestidos en la Semana de la Moda, en la pasarela, en las cuentas de las trendsetters de turno. Los mismos muebles en las cafeterías de moda. Se ríen porque son jóvenes, que dirían Tachenko, pero la amenaza de los clones ha llegado y nos ha lavado el cerebro con el fin de reducirnos a todos a la misma imagen, pensamiento y emoción que nos enseña a través de cualquiera de las pantallas que conectamos. Esto a Don Óscar no le pasaba, las cosas como son. Porque en aquella época podían vestir igual, sí, todos de negro en plan mortífago, pero todavía la excitación de la individualidad, de crear, imaginar y pensar electrizaba las mentes y, aunque a Mr Wilde no le fue muy allá eso de ser uno mismo, estuvo vivo y fue libre, y escribió todo aquello que se le puso en la punta de su pluma. Estilográfica, obviamente.

Así que mis palabras, mi pequeña padawan de la existencia vintage y moderna, son para sobrevivir en esta niebla de lo política, social y culturalmente correcto, lo que sea en cada momento la postura oficial “del régimen.” No el de la báscula, el otro. Como dijo Juan Ramón, si te dan papel pautado, escribe por el otro lado. Menos con tu madre, nena, que es influencer. De la lorza y de la vida.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson