Vintagemanía (I).

Lo llaman manías. Yo prefiero referirme a ello como esas peculiaridades que hacen a uno especial. Esas notas que nos hacen diferentes unos a otros y que enriquecen este mundo en que vivimos. Excentricidades para algunos que nos rodean, pero para una madre, y más aún si es retro, es el modo lógico de hacer las cosas. Y punto.10579545573_d36d72bd2d_oEl abrefácil. Es un invento que ha venido a salvarnos la vida. Lo digo en serio. Es ver una caja mal abierta y me entra un desasosiego que tengo que echar mano del trankimazín. Una es muy madre y piensa en los señores a los que se les ocurrió el abrefácil, en sus casas viendo cómo la humanidad pasa de ellos. Un poquito de empatía con esas personas, que han invertido horas y horas en desarrollar ese mecanismo de alta precisión. ¿Os gustaría que os hicieran el vacío de esa manera?  Yo soy #muycerrada de esos sistemas.  Los utilizo todos: la pegatina de la bolsa de macarrones, la lengüeta de la caja de galletas, el hilito del tubo de ídem… todos. Me dan tranquilidad, oye… y me facilitan el tetris de las cajas, botes, tubos y demás envoltorios en los armarios nivel ninja.

10579324574_946b639552_oEl amoniaco. Una madre vintage es muy maruja. Eso es así. Nos guste o no. Lo cual no quiere decir que no le guste la calle como a la que más. Pero lo de los productos de limpieza le trastorna. Ha probado todos, pero su amor por el amoniaco es inquebrantable. Hasta que apareció en su vida tenía señores viviendo bajo las camas y tras los botes del cuarto de baño. Un campamento en toda regla. Y claro, aquello parecía un piso patera. Pero ahora, ya puede venir el mayordomo ése del algodón, que ni bioalcohol ni bioalcohola! Un chorro de amoniaco y la noche se hace día. Además es un dos en uno: mientras limpias, te colocas. Pasas un rato, oye. Aunque huela a rayos. Existe una versión perfumada del producto, pero quisiera yo saber qué tienen en la pituitaria los hombres que le han puesto otro olor al asunto. En algún momento, se han saltado algún paso de la fórmula magistral. Fijo.

bowLos pelos. Así, en plural. De todo tipo, aunque sobre todo somos #muyfans de la pestaña, ¡viva la pestaña! Como dirían L-Kan, pensamos súper en serio, que estos son los mejores pelos. Pero los peinados, léase trenzas, coletas, moños, moñas y demás familia se llevan la palma. Hay obras de ingeniería civil con menos trabajo y menos estudios previos. Los pelos, en su sitio, un poquito de porfavor. Y las rayas rectas. Que Dios escribirá en renglones torcidos, pero la madre vintage peina con tiralíneas. Y bien tirante, Tejero style, que no se mueva nadie, y con efecto lifting.

10761902374_5b7e019b41_oQué queréis que os diga. A mí todo esto me parece tan normal. Qué manías ni manías… Calumnias es lo que son. “Cualquier día cojo la puerta y me voy.”

¡Feliz Jueves!

Mary Wilson

4 comentarios en “Vintagemanía (I).

  1. Jajaj! Lo de la raya recta en el peinado no voy a tener la oportunidad de desarrollarlo como manía… Pero lo de los cierres y aperturas de las cajas no lo concibo de otra manera! Pero es que no se dan cuenta que si trae ese cierre hay que respetarlo! Ajajjajajja
    Un besazo!

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