Vintagemanía (IV).

Un tema: el lenguaje. O lo que viene siendo el uso de las palabras. Vamos, usarlas bien. Con sus reglas ortográficas, sus tildes y todas sus cositas bien puestas.  Y pensaréis: “eso no es una manía; eso nos pasa a todos.” ¡Ja! Yo, que he tenido tentaciones de arrancarme las córneas en varias ocasiones después de navegar por las redes sociales, no lo tengo tan claro. Incluso, sin conectarme a internet, “yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Sujetar documentos con clicks. Leer libros de Miguel de Libes y de Cerbantes.. Todas esas patadas al diccionario no se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.” O de matar, más concretamente. Es defensa propia.12319532383_60003c95c0_o

Igual que con los finales que no son finales y con las combinaciones de colores, la madre vintage sufre con errores gramaticales y las faltas ortográficas. Así de rara es ella, que le gustan las cosas bien hechas. Una outsider en toda regla. Es superior a sus fuerzas. Desconsuelo nivel ninja. Una hache o una be mal colocadas le provocan sudores. Incluso ha roto amistades por esta causa. Y que sepáis que estas cosas hacen llorar al Niño Jesús.12319815284_1769835ede_o

Sin embargo, y aquí viene la peculiaridad, la retro madre es una mujer de contrastes, como bien sabéis, queridos lectores. Y si bien no soporta leer palabras incorrectamente escritas o frases mal construidas, los malapropismos son una cosa que le trastorna. ¿Y eso qué es lo que es? En casa también los llamamos “gordos”, pero malapropismo parece ser el palabro técnico para referirse a todas esas palabras y/o expresiones que se utilizan mal porque se parecen a otra en el sonido o en el significado. En muchas ocasiones, además de que “es mucha risa”, la confusión aporta un plus de información que hace que semánticamente se entienda mejor lo que se quiere decir. Como cuando te dicen que un chiste es destornillante. Inmediatamente una se imagina al otro riéndose tanto que se le aflojan las tuercas. O cuando te confiesan que su fruta favorita es la mondarina. Pues claro, ¡si hay que pelarla!12319376385_9887534f3c_o

Cuando lee u oye todas estas cosas la madre vintage no se rasca las vestiduras ni mucho menos. Muchas veces, las adopta y utiliza como un lenguaje propio, como si fueran la hormona de su zapato. Porque se entiende mucho mejor si te dicen que la pigmentación de la piel es por la melamina que haya gente con la cara tan dura. Porque hay piscinas con agua de pozo artesano, excavado con las propias manos del propietario. Porque hay quien tiene más años que Jerusalén, que fíjate tú si es antigua. Porque ponerse hecho un obelisco gráficamente parece mucho más importante; por narices más grande tiene que ser el enfado. Porque el agua exagerada desinfecta, pero escuece así: exageradamente. Y ¿qué me decís del que se cree el rey del mango? ¿Y del otro que hacía las cosas de forma altruista, no para lubricarseNo me estiréis de la lengua para explicarlo, que hay niños levantados.12319532753_1b334eb9e6_o

Y por hoy, sefardí

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson

4 comentarios en “Vintagemanía (IV).

  1. jajaja me encanta la madre vintage, eso sí aunque no soporto los “horrores” ortográficos, tengo que reconocer que no me llevo bien con las uves y las bes….Espero que la madre vintage sepa mirar para otro lado…;-)

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