Reflexiones de la madre vintage: Verdades verdaderas.

A lo largo de su corta, pero intensa experiencia como progenitora, la madre vintage ha constatado sin margen de error en el análisis, una serie de verdades verdaderas del universo y de la vida que cualquiera de su misma especie y condición corroborará sin necesidad de aplicar ningún método empírico, razonamiento lógico – matemático y /o silogismo filosófico. Hay cosas que son. Y punto.12188550_876150239166578_506733683_n

  1. Es más temible y aterrador un silencio sepulcral y sostenido en casa que el grito de guerra de las huestes de orcos del Señor Oscuro al asedio de Gondor. El resultado, en ambos casos, viene a ser el mismo: destrucción y desolación. Y el remedio, como siempre: amoniaco.
  2. Salvo que se trate de manchas en la piel. Eso sólo lo quita la salivica de una madre. Igual es la cosa más asquerosa que existe en el mundo mundial, igual nos hemos jurado y perjurado que jamás lo haríamos en presencia de nuestros vástagos, igual cualquier madre lo negará incluso en presencia de su abogado. Pero como las meigas, haberlo haylo. No es que la madre vintage no lo ha probado, no se vayan a creer;  lo leyó en un estudio.
  3. Inexplicablemente, cualquier acto u omisión de los hijos es experimentado como propio por sus madres, como un efecto reflejo, en sus carnes. Sea lo que sea: lo mismo un diez en el examen de matemáticas, que hinchará a la progenitora como un pavo, igual que si ella misma hubiera pasado una prueba de física cuántica; o las legañas del heredero por las mañanas, que le provocarán la misma vergüenza que si fueran suyas. Esa prolongación de la personalidad no le pasa ni a Clark Kent.IMG_3724
  4. Nada, absolutamente nada está completamente perdido hasta que una madre, por medios físicos, químicos o extrasensoriales, no puede encontrarlo. A partir de ese momento, el objeto en cuestión pasa al estado de “descatalogado” o “extinto”. Los dinosaurios desaparecieron así.
  5. Los restos y sobras se almacenan “por si acaso” con gran regocijo y algarabía, aunque nunca jamás sean utilizados porque se olvidó el lugar donde se guardaron. Aparecerán cientos de años después en una cápsula del tiempo para desconcierto de nuestros descendientes al hallar croquetas momificadas o tarros llenos de botones. El análisis antropológico que hagan entonces tiene que ser impagable.
  6. Existe un número mágico a partir del que repetir la misma frase produce en cualquier progenitora una mutación semejante al fantasma Candyman. O la niña del exorcista. Y eso no hay Padre Karras que lo remedie.
  7. El momento exacto en el que surge la necesidad imperiosa de algún retoño de hacer alguna cosa es precisamente el mismo momento en que las posaderas de la madre acaban de colocarse cómodamente sobre el sofá y/o silla mientras pronuncia la frase “es la primera vez que me siento en todo el día.” La III Guerra Mundial en ese instante está un poco más cerca.IMG_3723
  8. Es más útil tener una madre que un arco detector de metales en el aeropuerto. Ella sabe, con un golpe de vista, si sus herederos se han lavado dientes y manos, han aprendido la lección, se han cambiado la ropa interior y/o cometido algún delito en el Código Penal. Lo que se ahorrarían los gobiernos en las fronteras si los agentes fueran acompañados de sus madres…
  9. Y eso por no hablar de los poderes predictivos de una madre. Si una madre lo ve, ocurre. Y no hay antídoto para sus futuribles. Si es “te vas a caer”, uno se cae, haga lo que haga, como una profecía a la que su existencia se encuentra abocada irremediablemente.
  10. Sea o no creyente, hay un momento previo a la pérdida de paciencia de una madre en que, inconscientemente, suspirará y alzará la mirada al cielo. O bien está pidiendo ayuda divina, o bien que una nave nodriza venga a rescatarla. Con ambas cosas conviene tener cuidado.IMG_3722

Existen más verdades verdaderas de madre, ampliamente compartidas a lo largo y ancho de este mundo por todas las que ostentan la misma condición. ¿Cuál es la tuya?

¡Feliz Martes!

Mary Wilson

6 comentarios en “Reflexiones de la madre vintage: Verdades verdaderas.

  1. Jajjajja… el poder de la saliva de una madre es proporcional siempre al asco que le da al vástago… La mia no hay cosa que soporte menos y a mi me hace tanta gracia que con tres años me vea venir y ya me diga que no que me da hasta ternura

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