Reflexiones de la madre vintage: Ficciones.

No sé en qué momento de mi existencia ocurrió, pero es así. Se pongan como se pongan. La vida de esta madre, y creo, con la esperanza de tener compañía en este trance, que esta afirmación puede abarcar al género materno en todas sus manifestaciones, está marcada por la ficción (y si no, me lo dicen ustedes en comentarios, porfaplís, para dejarme hundida en la más absoluta y solitaria de las miserias). Indeleble e indisolublemente, algo así como la celulitis a nuestras caderas mediterráneas, pero ésa es cuestión harto sensible y susceptible de ser abordada con la delicadeza que merece en entradas posteriores.13570197_1025461600902107_901381069_o

La ficción, además de alegrar la vida de los vástagos y permitir realizar en situaciones límite a las progenitoras determinadas actividades vitales tales como ducharse en soledad, ilustra de manera gráfica la vida de una madre hasta límites insospechados. No sé ustedes, pero la que suscribe es incapaz de ir pedaleando en bici con la heredera por los senderos de la vida y no tararear la sintonía de entrada de Verano Azul. Se ha convertido en una mezcla de Chanquete, sin acordeón y sin barco, y el Piraña. Tal cual.13589179_1025461594235441_334305891_o

Y ha perdido el glamour totalmente. No puede calzar tacones para correr detrás de la infantería sin parecer un trasunto de Chiquito de la Calzada perseguido por el Coyote, bip bip, cargada con un bolso que ya no admite proporciones mínimas, sino que bien podría ser el que portaba Mary Poppins, con toda la tecnología del Inspector Gadget, eso sí, adoptando la apariencia física del gato cósmico. Sí, queridos followers, ha mutado hasta ser exactamente Doraemon. Y en algunos momentos, con los apéndices capilares en sus extremidades de Macario. Muy bonita de ver, señores. Qué le vamos a hacer.13621901_1025461604235440_149653665_oLo bueno de esto es que siempre hay algo que sirva en las profundidades del totebag, como lo llaman ahora los blogs de tendencias. Hay casos de madres que han recargado la batería del coche con un chicle, un clip, la piedra de un mechero usado y la tapa de un boli BIC mordida que han encontrado vagando por el fondo de su bolso. Si McGyver hubiera sido madre lo hubiera tenido mucho más fácil. Y eso sin contar el botiquín ambulante que puede atesorar consigo cualquier integrante del colectivo maternal, al más puro estilo Doctora Juguetes, que lo mismo te cura de una caída que te puede construir un apartamento en Marina D’Or, ciudad de vacaciones. 13588814_1025463857568548_348495774_oNo hay nada que hacer, no nos engañemos. Lo mismo que no podemos pensar en los glóbulos rojos sin que aparezca en nuestra mente la imagen de Érase una vez la vida, con los muñequitos rojos y las pompas de oxígeno a la espalda. Eso es así. Una intenta ir a la playa hecha un brazo de mar para emular los anuncios de destinos vacacionales y ligar bronce, piña colada en mano, mientras la heredera hace flanes de arena y la escena acaba resultando la misma que cuando Heidi corría por las laderas alpinas con la boca abierta y los brazos extendidos de par en par y Niebla dormitaba impasiblemente enorme y resignada. La que suscribe es Niebla, por si las dudas les asaltan. Aunque después de un día a la orilla del mar, disfruta de una apariencia más similar a la de un minion después de haber ingerido el suero PX-41.13588918_1025461610902106_331102812_o

Y así sucesivamente, podríamos poner ejemplos de cualquier situación y con cualquier serie, película o personaje. Dicen que la realidad supera a la ficción. Qué quieren que les diga, no lo tengo yo tan claro. A una la ficción la tiene bastante superada.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

2 comentarios en “Reflexiones de la madre vintage: Ficciones.

  1. La vida secreta de Walter Mitty, magnífico relato de James Thurber, llevado al cine en 1947 con Dany Kaye, y otra vez hace muy poco con Ben Stiller, demuestra que vivir en la ficción no es mala opción, aunque ahí el protagonista lo hace para huir de una vida rutinaria y gris, y no creo que ese sea tu caso. Por cierto, creo recordar que era fotógrafo.

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