Palabras para Julia: Satisfaction.

No. No lo tengo todo muy claro en lo que a maternidad se refiere. Más bien, todo lo contrario: muy pocas cosas aparecen como indiscutibles en el intelecto bineuronal de la madre vintage. Lo demás, como diría un buen amigo, se va aclarando over the march: la que suscribe va enfrentándose a los asuntos según se presentan, como los orcos ante la puerta negra a los jinetes de Rohan. O al revés, que aún estoy dudando sobre si soy montaraz o criatura de Saruman.img_7804Por eso, aquí estoy, manteniendo el tipo, como cuando en plena edad del pavo, glugluglu, las amiguis te dicen que te comportes con naturalidad porque acaba de entrar el chico que te gusta. Y actúas con toda la naturalidad del mundo, la misma exactamente que usas cuando te caes en la calle o cuando bajas de la cinta de correr en el gimnasio. Sí, así. Con ese mismo andar sexy, esa mirada interesante de Jesús Quintero y esas frases épicas de Braveheart. Pues igual, pero en madre. Lo que viene siendo hacer el Peter Sellers en el fragor de la maternidad. O sea, unas risas.img_7805Así que, paciencia, querida heredera. Si hay algo que interiorizo cada día es que al fin y al cabo, lo de ser madre no es más que un título, y como decía Mafalda, en esta escuela nos doctoramos el mismo día. Y si hay algo que he aprendido en el ejercicio de mi cargo y las funciones anexas al susodicho es que nuestros itinerarios curriculares son diferentes, pero que ambos conducen a la graduación. No a la alcohólica, a la otra, que si ya lo de ser progenitora es una montaña rusa en condiciones de sobriedad, no quiero ni imaginar lo que supone experimentar el apasionante mundo de la maternidad puesta de estupefacientes y sustancias lisérgicas hasta las cejas. Aunque, qué sabe nadie, esta aventura rodeada de dragones y con una banda sonora de sitares puede tener su puntito.img_7802Dice Serrat que a menudo los hijos se nos parecen y así nos dan las primeras satisfacciones. Y a mí, qué le voy a hacer, ya siento hacerle la cobra a Joan Manuel, lo que me da alegría es haber aprendido a entender y valorar todo lo que nos separa. Y descubrir que siendo distintas, siguiendo caminos diferentes, muchas veces el destino termina siendo el mismo. Y eso es una de las pocas cosas claras que aparecen como indiscutibles en el intelecto bineuronal de la madre vintage. Eso, que te quiero infinito y que podríamos sobrevivir a un holocausto nuclear sólo con chocolate. Y sin holocausto nuclear.

¡Feliz Jueves!

Mary Wilson

6 comentarios en “Palabras para Julia: Satisfaction.

  1. Pero chocolate blanco en mi caso, eh? jajajajaaa Precioso post. Yo a menudo me sorprendo a mí misma agradeciendo a la vida que mi nene no se parezca a mí en muchos aspectos. Lo del felicismo lo aprendí yo tarde y prefiero que mi nene lo practique desde ya. Un beso!!

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    1. Jajajajaja, eso ya a elección del consumidor 😉 Yo soy muy feliciana y agradezco que en muchas cosas no se parezca a mí, pero fundamentalmente lo que he aprendido es a valorar lo bueno que tiene y su manera de hacer las cosas… aunque en algunas seamos radicalmente opuestas! Un beso!

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