Palabras para Julia: Be apple, my friend.

Si les dijera, queridos followers, en un arrebato de sinceridad y/o de locura, que me gustaría que la heredera fuera una manzana, más de uno se echaría las manos a la cabeza en modo mono de Gibraltar o emoji style, llamaría a los Servicios Sociales con urgencia para que me fuera retirada la custodia o gritaría con voz de quirófano en pánico  “la estamos perdiendo!” O todo junto, agitado, no mezclado, como los buenos cócteles de los agentes internacionales. Y quizá no les falte razón, también se lo digo, que esta asociación de ideas entre la fruta y la descendencia nació ayer, entre los delirios que produce un herpes zoster y gracias a la inspiración que siempre trae bajo el brazo Susana Torralbo. Así que, en efecto, puede que la que suscribe tenga la cabeza un poco croqueta.15205020644_4df05e4da8_oMe gustan las manzanas, mire usté. Y no por el papel predominante que han tenido en la historia o las grandes anécdotas que han protagonizado a través de los siglos y los siglos, no. Cierto es que su historia de CEO y comunicación ha ayudado a que todos las conozcamos, pero no nos engañemos, buena prensa tampoco han tenido. Desde Adán y Eva a Blancanieves, incluyendo el incidente de Alan Turing, episodios ha habido como para huir de ellas más que de un teleoperador de Jazztel. Pero luego viene Newton y les restaura su honor y, para rematar a gol, Steve Jobs las convierte en icono del contracorrientismo, Think Different, dice el tío. Y ahí termina de comerme el corazón, no el de la manzana, el propio. Y les declaro amor constante más allá de la muerte.

Me gustan las manzanas porque son honestas. Y auténticas. No quiero ser cotilla, pero hay otras frutas que van de lo que no son. Nada que ver con el aguacate. Lo ves en el expositor de la frutería, tan duro él, tan espartano, y luego en casa nada que ver. La manzana no. La manzana no es exótica ni explosiva, pero no lo oculta. Y envejece con dignidad a la vista de todos, amarilleando, salpicada con esas motas que parecen pecas y que dan carácter a su piel, esa misma que se arruga con el paso del tiempo y deja leer toda una vida. Ni botox ni botax, hombre ya!

Será que soy de natural simple, como el mecanismo de los chupetes, pero hay cosas, de esas sencillas, que me dan alegría, como los rayos del sol que entran por la ventana en verano, la lluvia sobre las plantas del jardín, una ducha caliente en un día de mucho frío y, cómo no, las manzanas. La sensación del crujido al morderlas, la carne que se separa entre los dientes y su agua que resbala por la comisura de los labios, refrescándonos el paladar y la sonrisa. Y su olor a verdad, escondidas en un cajón entre las sábanas blancas, que recuerdan a infancia y a libertad. O sea, lo que viene siendo el puntito retro y evocador que trastorna el corazón de la madre vintage.10575253393_e7de038f73_oMe gustan las manzanas porque son comunes, aparentemente iguales a sus otras amigas manzanas que nacieron junto a ellas del mismo árbol, pero únicas y diferentes a las demás, crecen a destiempo, maduran a su ritmo y se desprenden de la rama en el momento en que la naturaleza de su manzanidad decide que están listas para ello. No adelantan acontecimientos, ni piden móvil a los nueve años ni hacen botellón a los doce, sin dejarse influir por el entorno. Vaya, que las Golden no se tiran al suelo porque las Granny Smith lo hayan hecho antes o se pongan más brillantes porque a todas les dejan. Y aún así, todas forman parte de la pomarada.

Y, como les decía antes, a todas las sensaciones que una manzana produce, sinestésica o psiquiátricamente, en la madre vintage, la vinculación que Apple ha planteado entre el fruto prohibido y el pensamiento diferente, ha acabado de convencer a la que firma y rubrica de que lo mejor en este mundo es convertirse en manzana. Ser honesto, digno, auténtico, único, valiente, contenedor de alegría y recuerdos y librepensador. Un chollo. No me digan que no les están entrando unas ganas locas de pertenecer al reino vegetal. Si a ustedes no, espero al menos haber trasladado a la heredera el mensaje con suficiente éxito como para que, si no se convierte en manzana cuando crezca, lo cual sería un follón, al menos adopte todas esas cualidades. Crucemos los dedos.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

 

8 comentarios en “Palabras para Julia: Be apple, my friend.

  1. Deberías hacerte publicista, porque a mí que las manzanas a veces me dan perez, me parecen un rollo y me acabo comprando fresas o mandarinas, me has convencido por completo y esta tarde cuando pase por el super me llevaré unas pink ladies. Creo que ya nunca las miraré igual y es que esa asociación a todos los valores con los que machaco al heredero no se me va a olvidar tan fácil. Espero que ese herpes deje pronto de dar guerra. Cuídate mucho 😘😘😘

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