Viernes: Metafísica Infantil.

DSC_5591Examen de matemáticas:

“- (…) Y un segmento es una parte de la recta comprendida entre dos puntos.

– Muy bien.

– Y me parece fatal.

– ¿Cómo? ¿Por qué?

– Pues porque las rectas y las semirrectas, no. Son unas incomprendidas…”

Ese momento en que la heredera muta de Emily Brönte a Sheldon Cooper y tú le tomas la lección a última hora de la tarde de un jueves, cuando lo único que te pide el cuerpo es bajarte de la vida. Ese momento.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Viaje con nosotros: La Dolce Vita.

No se me enfaden. Sé perfectamente que el mundo no necesita otra entrada en la red sobre “Roma, sus rincones y sus gentes.” I know. De hecho, el mundo tampoco necesitaba otro blog sobre maternidad cuando nació este. Las cosas como son. Necesario, necesario, sólo está el alcalde de Amanece que no es poco. Los demás, incluidos la que suscribe y sus escritos, sólo somos contingentes. Pero ya ven, a lo tonto, a lo tonto, acabamos de cumplir dos años y ustedes siguen ahí, por lo que, aunque el mundo en genérico no nos necesite, seguiremos con nuestras crónicas de la vida retro mientras las neuronas, las suyas y las de servidora, aguanten. Y eso incluye reflexiones, viajes, primos y demás familia. Y merienda cena, claro.DSC_5400Así las cosas, y como sobre el tema y la Ciudad Eterna se han vertido ya suficientes ríos de tinta, china, Parker, o lo que viniese siendo, que ya son ganas de derrochar, también se lo digo, en lugar de truñirles con una crónica exhaustiva de nuestro viaje, he decidido elaborar una pequeña lista de los lugares que nos comieron el corazón. Ya saben: a esta madre, una lista, lo que más.

  1. El Panteón de Agrippa. Sepan ustedes que de Agrippa sólo es el pórtico de entrada, pero Adriano era un tipo que prefería pasar desapercibido y no andar poniendo su nombre a todo, como en el día previo al inicio del curso escolar. Luego pasa lo que pasa, que como no se firman las obras, se subleva el Frente Judaico Popular, porque “¿qué nos han dado los romanos?” Pero eso Adriano no lo sabía.DSC_5316DSC_5323
  2. El Coliseo. Aunque lo cierto es que como diría Gila, estar está, pero cómo está: todo roto, todo tirado… pasear por sus galerías sabiendo que casi dos mil años de historia lo contemplan a uno, sobrecoge, no sólo por sus dimensiones y su arquitectura (aunque lamentablemente no se pueda apreciar en su estado fetén y primigenio), sino por todo lo que uno se imagina que ocurrió dentro. Y créanme, con una heredera como la nuestra, todo lo que uno se imagina es mucho.DSC_5504
  3. El Trastevere. Aunque ya les voy diciendo que callejear al otro lado del Tíber fue motivo de hiperventilaciones para la madre vintage, que hubiera hecho una buena limpieza general de calles, rincones y fachadas, amoniaco en mano y traje de protección química enfundado, es una de las zonas con más encanto de la ciudad. Con su cochinismo y todo. Y cenamos de lujo bajo enredaderas y pérgolas llenas de lucecitas después de haber visto una exposición de Vivian MaierDSC_5567DSC_5563
  4. Cinecittà. La gran olvidada de la Ciudad Eterna y nuestro gran descubrimiento. Apenas éramos cincuenta personas las que visitamos los estudios el día que nosotros nos acercamos y, sinceramente, merece la pena pasarse por allí, recorrer los sets de rodaje y visitar las dos salas del museo para comprender por qué llegó a ser la segunda industria de cine más importante del mundo. Vestidos de películas de Zefirelli, las cámaras que utilizaba Fellini, la vespa de Vacaciones en Roma… y un restaurante muy majo para saciar nuestras ansias de spaghetti. ¡Ah! Y el metro te deja a la puerta misma, no será porque no lo ponen fácil.DSC_5577DSC_5591
  5. La Fontana de Trevi. Salimos tan engorilados de la ciudad del cine romana que estábamos dispuestos a hacer un Anita Ekberg y refrescarnos en la fuente más preciosa e inmensa que he visto en mai laif, pero se nos adelantó otro español, que además decidió enseñar a Roma y al mundo todo su esplendor anatómico, así que decidimos que, como Marcello no iba a hacer acto de presencia y cualquier parecido entre la rubia de La Dolce Vita y la que suscribe sería más que pura coincidencia, sería mejor apretarnos un tartufo sentados en la plaza mientras contemplábamos cascadas y esculturas. Y mientras luchábamos a brazo partido por hacer una foto en la que no aparecieran las ochocientas veintisiete mil trescientas quince personas que allí se congregaban en aquel preciso momento o hacer comprender a los quinientos treinta y tres vendedores ambulantes que NO necesito un palo – selfie, entre otras múltiples razones porque hago fotos con mi cámara réflex. Y que sepan, queridos followers, que el palo – selfie es un invento monstruoso procedente del averno que hace llorar al Niño Jesús. Y a San Luis, también. Y aún así, merece la pena ver esa fuente…
  6. Ciudad del Vaticano. Alquilamos una buhardilla muy italiana junto a San Pedro y la heredera se dormía cada noche contemplando por la ventana la cúpula de la basílica, así que cuando subimos hasta la linterna la cosa fue doblemente especial, obviando el mareo de una servidora de ustedes, sobre todo a la bajada por aquellas escaleras de caracol col col. La edad, que no perdona, porque la vástaga de mis entretelas estaba dispuesta a subir y a bajar tres o cuatro cúpulas más. El resto, impresionante, sobrecogedor. Y coincidir con Su Santidad y recibir la bendición apostólica rodeados de gente de todo el mundo delante de la basílica el Miércoles Santo es una experiencia que no olvidaremos en la vida. DSC_5618
  7. San Juan de Letrán y Santa Cruz de Jerusalem. La heredera, que es fan fan de la Historia Sagrada, quiso ir de reliquias y toda la movida a tope, así que mientras el pater familias se daba un garbeo para ver qué se cocía en los asuntos del vinilo en la Ciudad de las Siete Colinas, nos acercamos a San Juan de Letrán, antigua residencia de los Papas y Catedral de Roma, donde se conserva la losa sobre la que los soldados se jugaron las vestiduras de Jesucristo, colocada tras las columnas que reflejan la Mensura Christi, o lo que viene a ser su altura. Después de subir los escalones de la Scala Santa, traídos a Roma del palacio de Poncio Pilato nos encaminamos a ver las reliquias de la Crucifixión que se conservan en la Santa Cruz de Jerusalem, desde que Santa Elena las trasladara a Roma. Mi pequeño pony quedó especialmente impresionada con la inscripción del INRI, que se custodia en la sacristía de la basílica. DSC_5518DSC_5509
  8. La Bocca della Verità. Hicimos el tontaco, igual que Gregory Peck, como si se nos hubiera tragado la mano, pero si por algo merece la pena visitar este monumento es por lo maravillosa que es la iglesia donde se encuentra: Santa María in Cosmedin, la sencillez hecha belleza. Y si pueden bajar a la cripta, allí tienen a San Valentín, el de los amores, para darle gracias o pedirle favores. Eso ya, ustedes sabrán. Ahí lo dejo.
  9. Callejear, callejear y callejear. Piazza Navona, Via Condotti, Campo dei Fiori, Via dei Fori Imperiali… Cualquier calle, cualquier rincón, cualquier plaza y encontrarte con la vida italiana, el mercado, el barrio judío, las tiendecitas de flores, las zapaterías artesanales… Caminar sin motivo y sin rumbo para enamorarse a cada paso.DSC_5475DSC_5477
  10. Como última entrada de la lista, una recomendación para viajar con niños: adquirir las tarjetas Omnia Pass y Roma Pass. La primera incluye tour en autobús por los principales monumentos de la ciudad, entrada a los Museos Vaticanos y a la Basílica SIN COLAS, lo que con infantes es algo muy recomendable porque de lo contrario, antes de empezar las visitas ya pueden haberse cansado, haber llorado, haber reñido, haberse hecho un jersey a punto arroz y haberles salido barba. La segunda incluye la entrada a dos monumentos de Roma y descuentos en el resto, además de la posibilidad de utilizar todo el transporte público de manera gratuita. Duran 72 horas desde que se activan y no han de activarse necesariamente el mismo día las dos. Pueden reservarse por internet y recogerse en las oficinas que hay en la Plaza del Vaticano.DSC_5360DSC_5637

Tenemos que volver. Por dos razones fundamentales: porque en cuatro días a uno no le da tiempo a nada, ni aunque camine sin descanso setenta kilómetros a pie, que fue lo que nuestro podómetro aifonil recogió, y se nos quedaron muchas cosas por ver y por hacer. Y muchos tiramisús por comer, también. La otra razón es una muy sencilla y muy básica: porque sí. Si son madres, como esta que suscribe, pueden añadir una tercera: porque lo digo yo, y punto.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

El pinchadiscos: Please, Mr Postman.

Ayer la heredera tuvo que escribir una redacción con motivo del Día de la Madre. Y todo fueron cosas bonitas, oigan. No habló de los pelos de electroduende de su progenitora por las mañanas, ni de las ojeras de oso panda, ni de los flotadores acumulados en la zona anterior y posterior. Dijo que era guapa. “Aunque no se pinte, “ oigan, y eso tiene mucho mérito. No habló de los enfados en modo Benemérita ON, con tricornio y sin bigote, ni de las monsergas épicas educativas, ni de las transformaciones en Niña del Exorcista de su madre. Dijo que era amorosa. Y que daba muchos besos y abrazos. Y que olía bien.

Ni siquiera habló de lo que sufre en silencio a la madre fotógrafa. Sólo dijo que tenía suerte. Y la verdad, las cosas como son, la que tiene suerte es esta que suscribe. Porque la heredera tiene la virtud de quedarse con lo bueno de las personas, de pasar página enseguida, de perdonar y de abrir los brazos pase lo que pase. Sin rencores ni recelos. Porque son sus ojos los que dan belleza a las cosas que mira, y hacen esenciales las cosas que de verdad importan. Y lo demás, pelillos a la mar.

Y para rematar a gol y llevarse la Copa de la Casa, me pone esto en el coche de camino a casa y volvemos cantando a voz en grito y sonrientes hasta los ojos. Ella sí que sabe escribir cartas de amor. The Beatles, Please Mr Postman:

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Los sentidos:

“- Mamá, ¿a qué los ciegos como no ven oyen mejor que otra gente?

– Normalmente, sí… Suele ocurrir que cuando falta un sentido…

– ¡Se “recambia” (sic) por otro!

– No, mujer, no es que se “recambie”, es que se desarrolla más otros sentidos.

– (…) Los perros tienen muy buen olfato.

– Sí, y también muy buen oído. Son capaces de oír sonidos que los humanos no percibimos.

– Mira, como los gigantes…”

No sé a ustedes, pero a mí todo esto me parece felliniano. Dos frases más y aparece la monja enana en la conversación. Es lo que tiene tener mundo interior.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Unos libros sobre la mesa. La heredera curiosea sus títulos:

“- ¿Luca de Tena es título o nombre?

– Mujer, es el nombre del autor. ¿No ves que debajo pone Edad Prohibida? ¿Cómo va a ser eso el nombre?

– Pues no sé por qué no. Podría ser nombre artístico perfectamente. Es como si yo de mayor quiero utilizar pseudónimo y me llamo Corazones por Doquier (sic)…”

Podría, podría. Su poquita de confusión crearía al principio, pero casos más raros de nomenclatura se han visto. Para la heredera, nada hay imposible, ni siquiera en el asunto onomástico. Lirismo a tope de pagüer.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

El pinchadiscos: Arriva la bomba.

DSC_5577.jpgComo un tiro, oigan. Así me ha caído el lunes. Porque sí, queridos followers, el trabajo dignifica y todo lo que ustedes quieran, pero yo me siento muy digna en la cama una poquita más. Y por otro lado nadie dijo nada de que fuera necesario madrugar para que la dignificación se hiciera efectiva. Para la ayuda divina, sí, pero de la dignidad no hablaba el refranero.

Como un tiro, señores. Al madrugón, que a la que suscribe le sienta fatal porque es de tensión baja, no vayan ustedes a pensar que es por pereza o hibernación, hay que añadir que hace dos días estaba paseando por la Via della Conciliazione y comiendo pasta en el Trastevere, y, como decía La Bombi, eso duele.

Como un auténtico tiro, maifréns. Pero, estando como estamos en Pascua, además de catar el chocolate, que siempre es bien, optaremos por hacer acopio de fuerzas para este último trimestre antes del verano y renaceremos. Que además venimos cargaditos de fotografías, historias y recomendaciones. Lo que viene siendo una traca final en toda regla. Se lo anuncia Johnny Dorelli, Arriva la Bomba:

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

dsc_0766Hay que ir a las fuentes:

“- Mira, yo no me fío de las fotos ni de las películas… Mamá, ¿cómo es en realidad la cárcel?”

Me llena de “odgullo y satifacción”, como a JuanCar, que la heredera considere que dispongo de unos conocimientos tan vastos sobre cualquier asunto que se le plantee, pero me inquieta sobremanera averiguar qué ideas alberga en su cabecita sobre el pasado de su madre como para solicitar información de primera mano en relación a prisiones y correcionales. Loca me ha dejado.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson