Viernes: Metafísica Infantil.

Conversaciones víricas:

“- Mamá, ¿qué es la cleptomanía?

– Una enfermedad. Un cleptómano es alguien que roba cosas y no se puede controlar.

– Pero, a ver… ¿cómo se coge ese virus?

– No es un virus, es una enfermedad mental…

– ¿Y no hay vacuna?”

Pues no. Si quieren se lo miro, pero va a ser que no. Lo cual en la cabeza de las herederas del mundo crea un desasosiego de hondo calado. Hipocondria le llaman.

¡Feliz viernes!

Mary Wilson

Viaje con nosotros: Nueva York con niños (II).

Respetos al máximo en todos los aspectos y disculpas infinitas a todo aquel que se quedó un poco de bajona y a medias con la entrada anterior sobre nuestro periplo neoyorquino, pero una se engorila con la crónica, hace pop y ya no hay stop. Por ello, queridos followers de mis entretelas, la que suscribe decidió ofrecerles la información, como decía el otro, “en pequeñas diócesis” para su correcto procesado, asimilación e implantación en el espacio correspondiente. O algo. En consecuencia, como decíamos ayer, que no fue ayer, pero tampoco era ayer cuando lo dijo Fray Luis y nadie le dijo nada, hombre ya, he venido aquí a dejarles los imprescindibles granmanzaneros que nos comieron el corazón y completan la lista iniciada la semana pasada.DSC_6323DSC_5642DSC_5667

  • Manhattan. Les voy a ser sincera: Nueva York entero nos ha alucinado pepinillos en su salsa, pero lo que mola de verdad es Manhattan. Callejear por Madison Avenue, entrar en la estación de Grand Central, comer un perrito caliente sentados en las sillas de Bryant Park mientras ves el imponente edificio de la Biblioteca, subir al Empire State, rodear el Rockefeller Center, divisar de lejos el edificio Chrysler (mi más favorito de la vida), ver los porteros con librea a la entrada de las casas del Upper East Side, disfrutar del jolgorio de Little Italy, cenar meatballs en un italiano del Upper West Side… Lo demás, me perdonen el señor Donald y todos los oriundos, habitantes y simpatizantes de la ciudad que nunca duerme (y que tampoco madruga, reitero), está a medio hacer. Es una ciudad maravillosa, pero con una sensación de provisionalidad tremenda, las cosas como son. Díganme si hay algo más provisional que su callejero: tú numera las calles y las avenidas, que cuando tengamos decidido el nombre, ya si eso, se lo vamos poniendo. Hasta hoy.  Y mi condición de madre, vintage para más INRI, me obliga a añadir: podían darle un agua a las calles, un jabón, un algo. Y agenciarse unos contenedores para no dejar la basura en las aceras, un poquito de por favor.DSC_6321DSC_5501DSC_5505DSC_5675DSC_5473DSC_5518.jpgDSC_5935DSC_5480DSC_6000DSC_5601DSC_5602DSC_5604DSC_5605DSC_5906DSC_5905DSC_5645DSC_5908DSC_6213DSC_6234DSC_6311DSC_6308DSC_6309
  • Naciones Unidas. Otro de los planes decididos, como dice un buen amigo, “over the march.” De hecho, una vez pensada la visita, tuvimos que alterar nuestro horario por nuestros contubernios con el gremio de los coches amarillos. Ante la imposibilidad de que nos llevaran a Brooklyn, ya fuera porque no sabían ir, porque les venía mal, porque era su primer día de trabajo y no conocían el callejero ni disponían de GPS, o por lo que fuera, fuese o viniese siendo, cambiamos el paseo por Dumbo por la sede de la ONU. Y fue todo un acierto, oigan, después de ver tantas y tantas veces esas salas en la televisión, pasear por el edificio de Le Corbusier, Niemeyer y Harrison, que no es porque sea midcentury, pero es más bonico que un San Luis. Y si además, empiezan la visita frente al mural de nuestro paisano Vela Zanetti, hacemos el recorrido hinchados como pavos. De lo bueno, lo mejor y de lo mejor, lo superior.DSC_6049DSC_6054DSC_6059DSC_6065DSC_6066DSC_6072DSC_6068
  • Haciendo el freak está muy bien. Si siguen ustedes nuestras aventuras por instagram, sabrán que la heredera es fan de póster de Audrey Hepburn, así que la visita a Tiffany’s en la Quinta Avenida era obligada. Ella hubiera querido aparecer triunfal en la puerta con su disfraz de Holly Golightly, pero aquello me pareció un exceso, por lo que sea, y vestidas de turista, al más genuino estilo Paco Martínez Soria, entramos en la joyería, nos recorrimos todos los pisos, hicimos suspirar a un grupo de americanas que piropearon a la vástaga de mis entretelas cuando el ascensorista, con el que trabamos una bonita pero fugaz amistad, les anunció que “era su primera vez en Tiffany’s.” Y de allí, a la casa de Holly, en el Upper East Side, muy cerca de Central Park que, lamentablemente está hecha un asco. No como la de Carrie Bradshaw, en el Greenwich, concretamente en Perry Street, que tiene hasta hucha para los que se hacen la foto de rigor. Qué quieren que les diga, nos sentó como un tiro.DSC_5684DSC_5997DSC_5792DSC_5793
  • Estatua de la Libertad y paseo por el río Hudson. Una es contracorrientista, pero para una vez que sale uno y visita Nueva York, cómo no va a ir a verla. Eso y que si nos hacemos los originales y no vamos, la heredera nos niega el saludo.  Después de un paseo por el High Line, un parque lineal de más de dos kilómetros en Chelsea y la forma más alucinante de recuperar una línea de ferrocarril abandonada, aprovechamos que habíamos sacado el New York Pass (recomendable para evitarse colas, sobre todo cuando uno va con herederos, niños, infantes y similares) que incluía un crucero por el Hudson para ver la estatua desde el barco. Optamos por no subir al mirador; eso quedará para nuestra próxima visita a Nueva York, pero a cambio pudimos ver de cerca el Pier 54, donde desembarcaron los supervivientes del Titanic y que conserva el pórtico de entrada, y que a la heredera le comió el corazón por dentro.DSC_5802DSC_5820DSC_5833DSC_5801DSC_5858DSC_5855DSC_5851DSC_5874
  • Brooklyn Bridge & Streets of New York. A ésta que lo es le gustan los museos, los parques, los monumentos, pero lo que de verdad le fascina es pasear por las ciudades, salir del hotel o del alojamiento y perderse en cualquier calle, como si fuera uno más de los vecinos, descubrir tras doblar una esquina una tienda bonita, la fachada de un edificio conocido o un restaurante especial, sentarse a descansar en un parque y ver a la gente pasar, y para eso Nueva York es un lugar de película. Así que, si van, callejeen mucho, y no se pierdan el puente Brooklyn. Nosotros lo pillamos de noche y fue un espectáculo. Eso sí, tengan cuidado con el carril bici, que la madre vintage, por querer hacerse con unos buenos documentos gráficos, casi no coge el avión de vuelta.DSC_5327DSC_5659DSC_5651DSC_5358DSC_5360DSC_6119DSC_6110DSC_6104DSC_5942DSC_5943DSC_6086DSC_6088DSC_6090DSC_6093DSC_6081DSC_6077DSC_5648
  • Times Square y la tienda de M&M’s. Turismo a tope de pagüer, pantallas con millones de leds donde puedes ver hasta peticiones de mano, tienda Disney, el famoso naked Cowboy, que dejó loca a la heredera, millones de personas en ambas direcciones, policías de Nueva York (sin caja de donuts en la mano, qué chasco) dispuestos a posar para hacerse una foto con cualquiera que lo pida, predicadores… pero sobre todo la tienda más grande jamás contada dedicada a los que se derriten en tu boca pero no en tu mano, el paraíso del chocolate de colores, un must para cualquier niño. La heredera insiste en que lo incluya y si viajan con niños es muy favorito. Palabrita de mamá vintage.DSC_5895DSC_5607e3f5d114-2134-4139-bfd4-de5811bfc28cDSC_5534DSC_5533DSC_5379

Como dice la sabiduría popular, lo poco agrada y lo mucho enfada. Por mucho que Mr Allen diga que el universo se expande, vivamos en Brooklyn o en Matalascañas, el tiempo, el espacio y la paciencia de los followers son finitos, así que nuestra crónica termina en este punto, pero si se han venido arriba y quieren ver más fotos de nuestro viaje, pueden pinchar AQUÍ. Y sin más, nos despedimos, no sin antes agradecerles que hayan llegado hasta el final del relato. Son ustedes, como la Jurado, lo más grande.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

El pinchadiscos: One way or another.

Habrá quien lo tire por Sinatra y recorra las calles de la Gran Manzana tarareando New York, New York, a su manera, quien lo haga a lo U2, con o sin ti, incluso quien vaya pregonando un estado mental, a lo Billy Joel. Puede hasta que haya quien se marque un barrido para casa con La Chica de Mel paseando por las calles de Manhattan. Pero la heredera, desde la primera señal de dirección única a la última, tenía claro su hit en la cabeza. Y si siempre tienes plan alternativo, si entras en una tienda y canta Debbie Harry, y si paseas por las calles y la ves en las paredes, si descubres líneas paralelas en cada esquina, la banda sonora oficial está pidiendo ser Blondie, One Way Or Another:

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Culturizarse es bien:

“- Mamá, no hay otra solución: o me haces una trenza o me pasas la plancha. Ahora mismo estoy igual que la infanta Margarita.”

Lo que se viene denominando chez mamá vintage tener el pelo menino. Aquí nos tienen, combinando tradición y modernidad, trucos de belleza e historia del arte en perfecto maridaje. Porque como decía la gauche divine, la cultura es sepsi. O algo así.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Viaje con nosotros: Nueva York con niños.

Hacía ya lustros, qué digo lustros, siglos completos que no les traía una crónica de la vida retro viajera y no ha sido por falta de ganas, ni por falta de material. En realidad, queridos followers, como maruja no tengo precio, no hay pelusa que pueda conmigo, pero como fotógrafa, las instantáneas me crecen y se me rebelan. Y en el lugar de destino que nos ocupa, la menda se engoriló un poco con el click y eso luego hay que revelarlo y ordenarlo. Ante todo, organización, que no se diga que tengo el archivo personal como una leonera, hombre ya.  Pero, por fin, puedo sentirme Fary por un día y traerles mandanga de la buena.WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00DSC_5429Todo el mundo tiene su lista de imprescindibles en Nueva York y, como las opiniones y las zonas donde la espalda pierde su casto nombre, ya lo dice Harry el Sucio, cada cual tiene la suya. Es cierto. Nadie necesita más datos sobre Nueva York: ni para que le entren unas ganas locas de ir, ni para saciar su curiosidad sobre la ciudad, y Doctores tiene la Santa Madre Iglesia que pueden darles más tips, más truquis, más recomendaciones y más de todo que esta que suscribe. Lo sé. En mi descargo diré que es el viaje que más me ha comido el corazón en toda la vida, que he alucinado a cada paso que daba y que lo he disfrutado como si fuera la primera vez que salía de casa. Y que sigo disfrutando cada vez que una película está rodada en Nueva York y conozco la calle que sale en pantalla, y recuerdo lo que hicimos mientras paseábamos por ella, casi tan emocionada como cuando en la Gran Manzana reconocía las localizaciones cinematográficas con doblar una esquina. Quizá a ustedes no les sirva esta entrada, pero yo quiero escribirla para que dure para siempre. Y un poquito más.

Por eso, y porque una lista, a la madre vintage, lo que más, vengo a contarles lo que nos ha comido el corazón de la ciudad que nunca duerme. Ojo, que nunca duerme, pero que tampoco madruga, también se lo digo, que más de dos y tres veces nos hemos tenido que acodar esperando a que nos abrieran las tiendas porque antes de las doce, naranjas de la china. Si pretenden hacer compras temprano, si tienen vástagos de sus entretelas que acusan el jetlag o quieren aprovechar el tiempo desde primera hora de la mañana, olvídense, maifréns. Eso es así.DSC_5782

  • The Paper Factory Hotel. Después de echar un ojo a los hoteles de  Manhattan y descubrir que pernoctar en ellos supondría empeñar los dos que tenemos en la cara, lo cual nos haría faena para el futuro, haciendo caso a las recomendaciones de nuestros enlaces en la Gran Manzana, optamos por la zona de Queens, que por lo visto lo peta como lo last de lo last entre los neoyorquinos. Seamos sinceros y serios: el criterio para molar lo tienen un poco raruno. La zona es una especie de polígono industrial que de trendy tiene lo que yo de lagarterana, pero el hotel, una antigua fábrica de papel remodelada con exquisito gusto, rocks very mucho. Es precioso, muy acogedor, ideal para viajar con niños, vintage por todos los rincones y con una boca de metro a la puerta a cuatro estaciones de la Quinta Avenida. Y créanme: preferirán el metro al taxi, a pesar de que éste último es bastante barato. Nuestra experiencia con los coches amarillos da para un remake de Taxi Driver. En light, pero remake al fin y al cabo.WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.28.05WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.28.05 (2)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.28.05 (3)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.28.05 (4)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.28.05 (5)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.28.05 (6)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.28.05
  • Central Park. La primera vez que vimos los árboles del parque fue al salir del metro  huyendo del paseo poligonero que el primer día decidimos dar por “nuestra zona” y ya nos atrapó. Nos gustó tanto que prácticamente fuimos todos los días, a diferentes horas y por distintos sitios, y se convirtió en uno de nuestros rincones favoritos de Nueva York, del mundo mundial y la galaxia sideral. De esos rincones de casi cuatro kilómetros cuadrados de superficie, sí. Visitamos el mini parque de atracciones Victorian Gardens, el Zoo (adorables a rabiar, you know), el Castillo Belvedere, la reserva de Jackie Onassis, el lago, el estanque, a Alicia en el País de las Maravillas… Nos hicimos amigos de las ardillas, jugamos en los parques, nos sentamos en la hierba y metimos los pies en el agua. Lo que viene siendo un completo, vaya. WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.05.30 (7)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00DSC_6364WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00 (1)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00 (2)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00 (3)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00 (4)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.06.05 (1)DSC_6361
  • Museos varios. A priori, si uno viaja con niños puede tener la idea preconcebida de que la mejor opción es visitar el Museo de Historia Natural, pero como somos contracorrientistas, de todos los que visitamos, fue el que menos nos emocionó. Mucha gente en un día de lluvia y demasiado apabullante la cantidad de salas y de información para una mañana nos hicieron llegar a la conclusión de que es el lugar perfecto para ir de excursión con el cole. Varios días. Muchas veces. En nuestro caso, los must fueron el MoMA, el Guggenheim y el MET (y eso que a este llegamos pilladísimos de tiempo y se nos quedaron muchas cosas en el tintero, pero alucinamos pepinillos sólo con ver los Seurat, la bailarina de Dégas y unos cuantos Rothko que tienen por allí, amén de la zona de culturas clásicas que, si nos siguen en instagram, sabrán que tienen a la heredera totalmente obsesionada).WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00 (2)DSC_5542DSC_5443WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00 (1)img_4805
  • Coney Island. En casa de la madre vintage, siempre viajamos en pack, como las latas de refresco, y así planteamos los planes turísticos. Solemos “reservar” días para cada miembro del clan y hacer algo que le engorile. A partir de ahí ideamos un itinerario de lugares o actividades interesantes para todos que completen la jornada. Al final, suele ocurrir que muchos de estos planes acaban siendo los favoritos del resto del grupo, como este parque de atracciones. Los perritos calientes más molones de Nueva York, la noria más terrorífica del mundo y una  montaña rusa de madera con más de cien años en un lugar que pone el punto decadente a la playa. Si van a ver la última de Woody Allen, acuérdense de nosotros. WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.05.30 (1)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.05.30 (2)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.05.30 (3)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.05.30 (4)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.05.30 (6)WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.05.30DSC_6150WhatsApp Image 2017-11-18 at 13.02.00 (1)
  • Broadway. Ni lo pensamos. Daban lluvia a cántaros el domingo por la mañana y al pasar por Times Square y ver el musical de Charlie y la Fábrica de Chocolate anunciado, nos pareció una buena forma de resguardarnos del chaparrón (y una sorpresa para la heredera, que ya saben que es fan de Roald Dahl to the max). Y así, por casualidad, es como decidimos uno de los mejores planes del viaje. Entrar en un teatro precioso en pleno Broadway, el Lunt-Fontanne, ocupar las butacas con los golden tickets en la mano y ver subir el telón; escuchar y ver un espectáculo de primerísima calidad, con una escenografía y unos actores de quitar el hipo; tener la sensación de presenciar algo que pertenece a otro tiempo, a otra escuela, a otra manera de hacer las cosas; y llorar de la emoción y de la suerte de estar ahí entonces mientras sientes el calor en las palmas de las manos de tanto aplaudir… No creo que mis palabras puedan describir ese momento. The best thing EVER.DSC_5344

Querría seguir escribiendo, pero esto se me está yendo de las manos y se les va a acabar haciendo bola. Como el filete. Por su salud mental, y por economía del lenguaje, la semana que viene más. Y mejor.

¡Feliz miércoles!

Mary Wilson

El Pinchadiscos: Le Temps de la Rentrée.

Qué quieren que les diga, que hoy sea lunes, ya se lo dije ayer en las redes sociales, me parece una falta de educación, de consideración, de empatía y de todo. Una desfachatez y una grosería. Y nada más empezar el año, oigan, haciendo daño. Lo veo muy mal, las cosas como son.

Y, desde ayer, queridos followers, un poquito peor. Nada tiene que ver la falta de sueño, o los fríos mañaneros de este sucedáneo de Mordor donde habito, o la vuelta al cole post navideña, o que la báscula y la que suscribe nos hayamos cantado las cuarenta. No. Ayer nos dejaba France Gall y se nos ponía el corazón apretado, como cada vez que se pone fin a algo que te ha acompañado en momentos especiales de la vida. Y así, Le Temps de la Rentrée es un poco más amargo, aunque tengamos la música y las palabras.

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson

Viernes: Metafísica Infantil.

Ciudad de vacaciones:

“- (…) Iban a ir de viaje a Puerto Rico, pero como hubo aquellos huracanes, tuvieron que cancelarlo y buscar otro sitio. Y entonces se fueron… Se fueron… Lo tengo en la punta de la lengua… Se fueron…

– ¡¡¡Al garete!!!”

No era ése el destino que buscaba, pero la heredera siempre acierta. Primero al garete y luego a otro sitio de allende los mares. Dos por el precio de uno.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson