Viernes: Metafísica Infantil.

DSC_4840Un lugar en el mundo:

“- (…) entonces ¿qué te suena de las Islas Canarias?

– Pues… Gran Canaria… Tenerife…

– ¿Qué más?

– ¡¡¡Cachalote!!!”

El daño que ha hecho National Geographic mezclando en la parrilla televisiva  los documentales de viajes con los de fauna marina. Luego dirán que las mujeres no entendemos los mapas. Falacias.

¡Feliz Viernes!

Mary Wilson

Palabras para Julia: Tres palabras.

DSC_5061Perdón. Porque no siempre soy la mejor versión de mí misma. Porque muchas veces me equivoco. En las formas y en el fondo. Por todas las veces que no te comprendo. Por las prisas. Por los enfados, los “protestos” y las riñas. Por los olvidos. Porque no siempre sé cuál es la solución al problema. Por todas las lágrimas. Por todas las veces en las que tú tenías razón. Porque te quiero.

Paciencia. Porque estoy en período de prueba. Porque sí, a veces, yo tampoco me entiendo. Porque no, no tengo todas las respuestas. Por todas las negativas, las pruebas y los errores. Porque no hay instrucciones de uso ni mapas para este camino ni para este momento. Por los miedos y las dudas. Porque yo también estuve ahí. Porque ahora estoy aquí. Porque te quiero.

Y gracias. Porque caminas junto a mí debajo de la lluvia y aprendemos juntas a saltar los charcos. Porque no te rindes. Porque me besas despacio y me abrazas fuerte. Porque sabes bailar en la tormenta. Porque no te reprimes las ganas de cantar, de contar y de reír. Porque tienes sueños y ganas. Por los cascabeles cuando llegas y el vacío cuando te vas. Porque, a pesar de todo, o quizá porque existe, me quieres.

Ahora que estamos solas y que todavía estoy a tiempo, no quiero que se me olvide decirte esas tres palabras.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

El pinchadiscos: New Shoes.

Si creen, queridos followers, que ayer se me fue la olla exprés y, por consiguiente, se quedaron huérfanos de música y letra, cometen un error. Un craso error. Bien pudieran, estimados lectores, estar ustedes en lo cierto, teniendo como tiene la que suscribe la cabeza un poco regular, pero va a ser que no. Lo que ocurre es que el hit que gira en el pinchadiscos esta semana habla de frío y de martes por la mañana y, por estas cosas de la meseta, el nivel del mar, los mapas climáticos, yo qué sé… está pasando. Hoy. Aquí. Ahora. Y no vayan a creer que la madre vintage sea maniática con esas cosas del orden y el lirismo musical. Y en general. No. Es que es el marido de Durmiendo con su Enemigo. Y de toda la vida del Señor se ha dicho que mezclar es malísimo.

No estoy yo muy segura de que lo suyo se arregle con unos zapatos nuevos, pero seguro que algo ayuda. Y siempre hay que agotar los remedios naturales antes de proceder a la medicación. Paolo Nutini y sus New Shoes no son mala opción tampoco:

¡Feliz Martes!

Mary Wilson

 

Reflexiones de la madre vintage: Alguien tenía que decirlo.

Será la genética de la que suscribe, el fomento del espíritu crítico o el inexorable paso del tiempo y la adquisición de madurez que éste lleva aparejada, pero la heredera cree firmemente necesario que abordemos un asunto de enjundia para la salud mental de nuestros vástagos y la producción creativa futura de quienes dedican sus ímprobos esfuerzos a su ocio y esparcimiento. Es tal la desazón que la aqueja últimamente que, desde la cama y con la misma mirada del niño del Sexto Sentido a Bruce Willis, sentenció: “tienes que hablar de esto en el blog.” Háganse cargo de la escena, queridos followers, y de la responsabilidad que me atenaza desde entonces. Un drama carcelario.

Bien es verdad, y quienes de ustedes me sigan en Instagram lo sabrán de buena tinta Parker y/o Inoxcrom, que a ésta que lo es las canciones infantiles le han provocado sudores fríos y desasosiegos varios desde tiempos inmemoriales. Surrealismo sí, señores compositores, pero con su poquita de por favor. Porque vamos a ver si nos entendemos, en qué cabeza cabe que si Pimpón es un muñeco muy lindo de cartón, se lave la carita con agua y con jabón. Pues se pondrá la ídem como un Cristo, qué quieren que les diga. Y le quedará aquello todo blandurrio y los ojos como el maquillaje de Bette Davis en ¿Qué fue de Baby Jane? Es que es querer ir contra los principios de la mecánica de fluidos y la lógica más fundamental, de verdad. Por no hablar de las expectativas que se crean en los pequeños, que experimentan en los hogares y terminan por preguntarte qué mierda de cartón tienes tú en casa que ni waterpruf ni waterprof. Hombre ya.

Pero no queda ahí la cosa, no. Podría hablarles del patio de mi casa, que es particular y cuando llueve se moja como los demás. Ya me dirán a mí qué tiene entonces de particular. Yo creo que el mismo letrista se dio cuenta de que por ahí no iba bien y quiso disimular cantando el abecedario, así, con cara de circunstancias, que podía haberlo puesto entero y en orden, también se lo digo, que es que ni una cosita bien. O podría mentarles ese hit nacional que es el corro de la patata, que señala que comeremos ensalada, lo que comen los señores, naranjitas y limones. ¿En qué quedamos? ¿Ensalada o naranjitas y limones? Pero, ¿y el cucú que cantaba la rana? De toda la vida del Señor las ranas han croado, croac croac, y fuera del agua, las cosas como son, a no ser que uno no esté en su sano juicio o se haya puesto de estupefacientes y/o psicotrópicos hasta las cejas, que todo pudiera ser. Pero así, de normal, sin tener la cabeza regular, no.

Este testigo analítico ha sido recogido por la heredera que, en uso y defensa de su conciencia gremial, se cuestiona muy ofendida por qué Peppa Pig lleva siempre la misma ropa, ya que ser gorrina no está reñido con el seguimiento de las tendencias, y por qué en toda la serie los personajes poseen ojos de diferente tamaño y colocados en el mismo lado de la cara como si fueran lenguados o cualquier otro soleido. La madre vintage ha intentado explicarle el asunto de las dos y tres dimensiones, pero la cosa no se sostiene. Eso sí, convenimos ambas en el acierto de los creativos de mantener la nomenclatura inglesa porque qué quieren que les diga, si la serie se hubiera llamado Josefa la Cerda no hubiera tenido el mismo éxito ni de lejos. Es que no hay color.

Por si esto fuera poco, vive sin vivir en ella con el asunto superhéroe. Y es que, las cosas como son, en el mundo Marvel y sucedáneos, los autores te piden más que Dios. Porque no te piden fe para lo que no se ve, es que te exigen que te hagas el lelo y no creas lo que está más claro que las mechas de Lady Gaga. Siendo generosos, aceptaremos que lo de Bruce Wayne tenía un pase, que al fin y al cabo el tío se lo curraba y se ponía una mascarita, que bueno, bah, en medio de la noche, despistaba, pero Supermán no le dio ni media vueltecita al disfraz. ¿Unas gafas? Es de segundo de escondite, querido Clark, igual que taparse la cara con un cojín del sofá no impide que los demás te vean el resto del cuerpo. Aunque lo que de verdad de la buena pone nerviosa a la heredera es lo de Ladybug. Poco les pasa en esa serie, también se lo digo, si a estas alturas de la producción y de los avances de caracterización y efectos especiales, ninguno de los protagonistas ha descubierto la identidad de los héroes ni la del malo malísimo Lepidóptero. Es que lo van pidiendo, oigan.

Podríamos seguir, la heredera y yo, ambas dos, con los ejemplos que ilustran nuestra zozobra y/o contrariedad lúdica, cultural y festiva , pero no es cuestión  de poner en peligro los cimientos de la parrilla televisiva y musical, que por otro lado y aunque después de estas letras puedan dudarlo, nos deleita con minutos de ocio y acompañamiento sonoro. Y, como ven, unas risas. Sobre todo, unas risas.

¡Feliz Miércoles!

Mary Wilson

 

El pinchadiscos: Hey Julie.

Como decíamos ayer, que en realidad fue el viernes, pero una madre vintage que se precie recurre a la sabiduría popular y las citas célebres siempre que hay ocasión, estamos de vuelta, no sin la bajona propia del momento, aunque ya saben que la que suscribe es una mujer de contrastes y a pesar de ella, viene muy arriba y con  la mochila y/o bolso llenos de recomendaciones, planes, canciones, palabras para Julia, toneladas de metafísica infantil y crónicas de la vida retro, siempre con la colaboración impagable de la heredera, sin la que esto, como en Quadrophenia, no tendría color.

Preparen sus cuadernos, limpien sus zapatos y pongan a punto sus uniformes, que volvemos al cole aquí, chez Mamá Vintage, al ritmo y ánimo de The Fountains of Wayne, Hey Julie:

¡Feliz Lunes!

Mary Wilson